Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, les compartiré ahora algunas reflexiones respecto a lo que se ha comentado acerca de la reingeniería en la dependencia que ha fungido como autoridad del sector agua en México que para el caso lo es la CONAGUA, Comisión Nacional del Agua, institución que ha cumplido 30 años, que fue precedida entre otras por la SARH y SRH, Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos y Secretaría de Recursos Hidráulicos respectivamente. El despido de personal y planteamiento de funciones, tiene algo del estilo personal del titular del ejecutivo federal, pero también hay una tendencia de descentralizar la gestión del agua hacia los estados o incluso municipios, en teoría parece más práctico o buena intención porque esa tendencia se ha llevado a cabo en algunos países. ¿Es viable o no? pero ¿Qué tipo de reingeniería o descentralización se requiere? ¿Qué acciones o previsiones se deberían tomar? ¿Podrían esperarse resultados positivos de ello? Si no es así, ¿Qué acciones serían más sensatas? Pasemos entonces a abordar el tema.
En el ámbito de la gestión es ineludible considerar la institucionalidad como componente básico, pues las agencias, ministerios, secretarías, departamentos, organismos descentralizados, etc, en los ámbitos federal, estatal o municipal son quienes son responsables entre otras cosas de la gestión del agua o medio ambiente. Debemos considerar que también pueden coincidir varias instituciones en razón de la transversalidad del agua, y que cada una de ellas, lo aborda desde su ámbito de competencia. En el ámbito de la gestión del agua existen varias formas de vertebrar la institucionalidad.
Actualmente se le ha denominado a esa dispersión de institución que atiende el agua, como fragmentación que puede ser horizontal o vertical, más adelante explicaré cada una. De acuerdo a las circunstancias de cada país o administración gubernamental dependiendo de su vocación y visión, tenemos que por razones ideológicas o pragmáticas u operativas que diseñan a los organismos públicos, tal como lo vemos con instituciones que se dedican a la agricultura, silvicultura, flora y fauna y recursos naturales. A la distribución de funciones o competencias en cierto modo podríamos mencionar facultades en cada uno de los funcionarios de dichas dependencias, a todo ello se le denomina fragmentación horizontal, cuando a un ámbito de gobierno (federal, estatal o municipal) la competencia respecto a cierto recurso recae en más de un organismo. En este supuesto, este tipo de organización o fragmentación requiere toda una diversidad de conocimientos técnicos y especializados que debe articularse en equipos de trabajo, para dedicarse a los aspectos y oportunidades de cada recurso, así mismo debe comprenderse las relaciones que la propia naturaleza de un servicio si es el caso, establezca con usuarios.
Para esa fragmentación horizontal pueden crearse comités interinstitucionales o instancias que coordinen las diferentes facetas y perspectivas, también es recomendable en este aspecto considerar los modelos de gobernanza como un componente complementario e incluyente. Sin embargo, el riesgo en este modelo puede ser que si falta coordinación y colaboración, se pierde la eficacia y la posibilidad de lograr buenos resultados. Como ejemplo tenemos que si una dependencia en cumplimiento a sus atribuciones por decirlo incrementa la producción de un determinado producto agrícola o en el ámbito de vivienda construye para garantizar la misma a los ciudadanos, las consecuencias serían el desecar humedales, lagunas, invadir cauces y provocarían desequilibrioy afectación en la huella hídrica o contaminación en el caso de pesticidas o fertilizantes u otros componentes químicos tendientes a mejorar el rendimiento de los cultivos, de ahí la importancia de llevar una coordinación acertada, precisa y transversal. En síntesis, la fragmentación horizontal es una división de responsabilidades dentro de un nivel o estrato del gobierno.
Por su parte, la fragmentación es vertical cuando en diferentes ámbitos de gobiernos, (nacional, estatal y municipal) hay organismos que comparten intereses o competencias respecto de cierto recurso, como el agua. Así un organismo estatal puede diseñar, construir y operar una presa y un embalse, para, entre otras finalidades suministrar agua a las comunidades vecinas. Al mismo tiempo un organismo del gobierno municipal puede encargarse de distribuir el agua desde un cuerpo de agua ya sea superficial o subterráneo para los hogares, la industria y los sistemas de riego. Cuando así sucede se necesitan mecanismos o procesos que coordinen las funciones y actividades de los distintos ámbitos o instancias de gobierno. A fin de cuentas, la fragmentación ya sea vertical u horizontal puede crear obstáculos que afectan la gestión integrada de los recursos hídricos, por ello, la integración en un aspecto nodal.
Se habla de superar esa fragmentación mediante la sustitución de los organismos especializados en recursos por otros con más amplias miras como, por ejemplo, ministerios de medio ambiente o de desarrollo sostenible. Lo tenemos en Aguascalientes con la Secretaría de Medio Ambiente que absorbe a INAGUA. Igual en Canadá que eliminó a su organismo especializado en aguas continentales y redistribuyó el personal profesional entre varias divisiones del ministerio de medio ambiente. Con ello, se pretendía considerar el agua conjuntamente con otros recursos para lograr el desarrollo sostenible. La teoría no carecería de lógica. Sin embargo, en Canadá pronto se hizo evidente que los funcionarios federales o beneficiarios tenían grandes dificultades para encontrar especialistas hídricos a los que exponer sus problemas. Además, se puso de manifiesto que la mayoría de los agricultores y otros usuarios de agua consideraban que su problema era de aprovechamiento y desecho del agua y no de desarrollo sostenible. La próxima semana continuamos con este tema de la fragmentación vertical y horizontal en la gestión del agua y la pertinencia de si optamos por modelos de otros países que si bien son una tendencia, también presentan problemas, por ello es preciso puntualizar la realidad mexicana y de sus regiones o cuencas, recuerden amables lectores que están deben ser acciones tendientes a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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