Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, aprovecharé el espacio de ésta columna para compartirles “una reflexión como se dice en voz alta”, dado que el sábado 30 de marzo en el marco de la reunión mensual del grupo REMAC. A.C. Resiliencia, Medio Ambiente y Cambio Climático, comprendió la presentación de los ponentes invitados, misma que se enfocó al arte que nos ofrece la propia naturaleza y el diseño en armonía con ella, entre otros temas afines, donde los ponentes fueron tres: Manuel Aréchiga, Jaime Lara Arzate y el Dr. Homero Posada Ávila.
Por parte de la directiva de dicha organización, se habló de diversos proyectos que se han realizado, algunos con la finalidad de darse a conocer el 5 de junio en el marco del Día Mundial del Ambiente, el libro electrónico, el premio REMAC que puede entregarse a organizaciones o personalidades que han aportado acciones destacadas en favor del medio ambiente, así como el Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente FICMA. Del mismo modo, de otras acciones que podrían emprenderse y de experiencias con museos enfocados al medio ambiente y educación ambiental, bajo la concepción de que los museos, no sólo sean contemplativos, sino educativos, dinámicos y logren generar un impacto en sus asistentes.
Me permití comentar con los organizadores y con los propios ponentes que, así como se compartió en sus presentaciones respecto a las experiencias en otros países y algunas muestras en México sobre museos abiertos en contacto directo con la gente y sin barreras, sería interesante poder crear en Aguascalientes un Museo del Agua, que más que contemplativo sea educativo, lo anterior, en respuesta al limitado impacto que se tiene con los resultados de la llamada “cultura del agua”, lo manifiesto porque no contamos con una educación integral que se haga presente no sólo en niños, sino en los propios adultos y no vistos sólo como usuarios, sino por la ausencia existente de una concientización en los propios actores políticos, como ejemplo lo tenemos en aquellos actores que organizan marchas o recaban firmas para que se vaya la concesionaria, lo cual ha obedecido a un propósito de neto carácter electoral. Si se tuviera la mínima conciencia se hubiera optado por aprender y difundir la compleja realidad del agua y no enfrascarse en lugares comunes o como se dice en “propuestas domingueras”.
Es de suma relevancia comenzar con acciones reales enfocadas a una educación hídrica que no incurra en los mismos errores de la tradicional cultura del agua que se ha centrado en niños y que cuando crecen queda en el olvido, por que la educación hídrica si bien puede ir a niños que en un momento se convertirán en adultos y será responsables en cada uno de los usos del agua, es decir lo que se aborde en esta visión debe impactar en cada una de las etapas del ser humano, desde su niñez hasta su vejez, y los instrumentos de enseñanza deben ser flexibles y al alcance, no aislados de la gente o usuario.
Como ya les anticipé, al final del evento les hablé de esa posibilidad de que se constituyera o se fuera trabajando en un Museo del Agua construido con material reciclado, en el cual se muestren las formas diversas que existen para cada uno de los usos en cómo ahorrar y administrar con eficiencia, el no contaminar, el concientizar del costo del agua como tal y como servicio. Pero al continuar hablando con Jaime Lara, le expuse que quizás más allá del agua, dado que es un tema que en lo personal me apasiona, en REMAC se habla de cinco componentes: agua, aire, suelo, ambiente construido y biodiversidad, entonces en ese sentido podría pensarse en un museo abierto, con cinco salones por así decirlo, o áreas en donde se aborde cada componente, es decir, el área de agua, el área de suelo, el de biodiversidad, el de aire y el de ambiente construido, un museo en donde en verdad se aprenda y participe, en el que la gente pueda tocar y participar en el diseño de un propio entorno. Además pensando en aspectos incluyentes como recurrir al braille o algunas otras herramientas inclusivas.
Expuse que este puede ser uno de los proyectos de dicha organización que ha trabajado con el apartado de ONU Medio Ambiente, considerando que Aguascalientes presenta una problemática de disponibilidad y calidad de agua como resultado de algunas variables, desde la ubicación geográfica, hasta la acumulación de errores continuos y sincronizados en las decisiones de los actores políticos y de una escasa participación y corresponsabilidad de los usuarios y el protagonismo de actores que confunden más el entorno cuya característica ha sido omisión e ignorancia en los diversos ámbitos que conforman la esfera del agua, aunado a un sesgo de que sólo se ve el agua desde su ámbito de dominio y no como un recurso transversal.
Considero, por eso lo comparto en esta columna que a través de REMAC puede efectuarse este proyecto dada la representatividad con que cuenta dicha organización y su convocatoria hacia diversos actores que destacan o tienen compromiso con cualquiera de los cinco componentes que aborda REMAC, lo repito, agua, suelo, tierra, biodiversidad y ambiente construido. Ya al final a sus organizadores, Dr. Alfredo Ortiz Garza y el Ing. Jesús Infante de Alba, les hice mención del tema que abordé con los tres conferencistas, y querido lector, todos sin excepción alguna mostraron interés en discutir un proyecto que puede ser emblemático y único o el primer a nivel mundial, destacando que una región como es en la que se encuentra Aguascalientes, con clima semidesértico y con problemas de disponibilidad de agua, cuente con un espacio de dichas características, ya veremos lo que pasa en meses futuros, pensando en la sustentabilidad y sostenibilidad del ambiente. Recuerden amables lectores que estas pueden ser acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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