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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Las poblaciones de tiburones y rayas del océano disminuyeron tanto en los últimos 50 años que ahora el 77 por ciento de 31 especies están en peligro de extinción, advierte un estudio liderado por la Universidad Simon Fraser de Canadá.

La abundancia de estos animales a nivel mundial se redujo 71 por ciento desde 1970 debido, principalmente, a la sobrepesca. Los especialistas consideraron “alarmante” esta contracción.

La presión pesquera incrementó 18 veces en las últimas cinco décadas y las capturas de ambos organismos se triplicaron, apunta la investigación publicada en la revista científica “Nature”.

Después de estudiar 31 especies de tiburones y rayas del océano, los científicos constataron que el 77 por ciento está en alguna categoría de peligro de extinción, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Richard Sherley, investigador de la Universidad de Exeter del Reino Unido, detalló que algunas de las especies que estudiaron son depredadores tope, es decir, se encuentran en la cima de sus pirámides alimenticias.

“Vagan lejos de la tierra, así que pueden parecer inmunes a los impactos directos de los humanos en nuestro planeta. No es así. Nuestro análisis global apunta a algunos descensos (poblacionales) asombrosos”, indicó en un comunicado.

De todas las especies analizadas, sólo el tiburón martillo liso no registró un decremento en su abundancia durante el último medio siglo.

A decir de Nicholas Dulvy, profesor de la Universidad Simon Fraser, la investigación demuestra que los tiburones y rayas del océano experimentan un riesgo mayor de extinción que las aves, mamíferos o ranas.

“Sobreexplotar las especies oceánicas de tiburones y rayas pone en peligro la salud de ecosistemas oceánicos y la seguridad alimentaria de los países más pobres del mundo”, alertó.

Estos animales son muy susceptibles a la sobrepesca porque acostumbran crecer de forma lenta y tener pocas crías. Son valorados por su carne, aletas y aceite de hígado, pero también como trofeos de pesca y en el buceo recreativo.

El estudio se basó en dos indicadores de biodiversidad: el Índice Planeta Vivo sobre cambios en las poblaciones mundiales de especies desde 1970 y el Índice de la Lista Roja, que muestra tendencias en los riesgos de extinción de especies.

Si bien el análisis general es sombrío, los científicos documentaron algunos casos exitosos de conservación, destacó Sonja Fordham, presidenta de la organización Shark Advocates International.

En el noroeste del Atlántico, se han recuperado poblaciones del gran tiburón blanco y de tiburones martillo gracias a que se impusieron límites a la pesca, por ejemplo.

“Urge aplicar en todo el planeta medidas de conservación para evitar una miríada (gran cantidad) de consecuencias negativas y garantizar un futuro más brillante para estos animales extraordinarios e irremplazables”, pidió.

La investigación es parte del Global Shark Trends Project (GSTP), que es una colaboración del Grupo de Especialistas en Tiburones de la UICN, la Universidad Simon Fraser, la Universidad James Cook de Australia y el Acuario de Georgia, Estados Unidos, con financiamiento de Shark Conservation Fund.