Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CHETUMAL, QR.- Primero, en el abordaje del avión, la cónsul de México en Estambul, Isabel Arvide -nombrada en el cargo a pesar de no tener carrera diplomática-, se tapó la cara con una revista “¡Hola!” para que los reporteros de la fuente presidencial no vieran que volaba en primera clase.

Ya en Chetumal, afuera del aeropuerto, no tuvo remedio. Y ahí no sólo los culpó de haberla obligado a violar la orden de Andrés Manuel López Obrador de no viajar con lujos, sino que cuando le preguntaron por qué había aceptado un cargo para el que no estaba capacitada, respondió que porque a su amigo, el Presidente, se le había dado la gana.

“¿Por qué me nombró el Presidente? Porque le dio su gana nombrarme, pregúntaselo tú a él, lee las leyes. Lee la Constitución, es una decisión del Presidente”, dijo afuera del aeropuerto.

¿Usted por qué aceptó?, le preguntaron, y Arvide, molesta, exclamó: “Porque al Presidente no se le dice que no”.

La periodista de 69 años había salido del aeropuerto empujando sus maletas. Afuera la esperaba una hummer roja con un asistente al cuidado.

Quiso escapar de la prensa, aunque de pronto se detuvo y atendió a los reporteros. Habló sobre su viaje en primera clase.

“Yo pagué 600 pesos más para poder venir en este avión, porque todo el avión estaba tomado por ustedes (los reporteros)”, señaló, aunque los reporteros apenas eran unos 20 y había lugares vacíos atrás. Sonriendo, agregó que sólo le dieron una cerveza.

Arvide no dio detalles sobre su visita a Chetumal, sólo afirmó que desde que ella es Cónsul en Estambul han aumentado los visitantes a la Riviera Maya, aunque dejó entrever una posible reunión con López Obrador.

“Para mí siempre será un placer infinito ver a mi amigo, el señor Presidente. Siempre seré, obradorista, creo en su Gobierno, creo en lo que esta haciendo al 100 por ciento, creo que la lealtad es así, completa y en todo”, expresó.

Además, aseguró que los casos de maltrato laboral en la representación mexicana en Estambul exhibidos a mediados de abril ya están resueltos.

“No querían obedecer”, dijo.

“Afortunadamente para mí ellos se fueron, renunciaron voluntariamente”, precisó.

Al final, Arvide se subió a la hummer roja.