“Al final quiero trascender”: Joselito

El matador de toros José Guadalupe Adame Montoya mejor conocido como Joselito Adame otorgó una entrevista exclusiva a El Heraldo de Aguascalientes en donde tocó diversos temas que fueron desde sus inicios en el mundo taurino, sus objetivos por cumplir, su retiro y cómo vivió la pandemia, entre muchas otras cosas más.

“Soy del barrio de Guadalupe, soy del centro, ahí vivía mi familia cuando nací. Somos cinco hermanos, dos chicas y tres varones. Soy el segundo más grande. Me quedé en secundaria porque ahí me quedé, me tuve que ir a la escuela taurina de Madrid, tengo que darles un agradecimiento a mis profesores de entonces, falté casi medio año y me terminaron entregando el certificado” comentó sobre sus orígenes.

Al hablar sobre sus primeros pasos en el toreo, recordó a los familiares que lo indujeron al mundo taurino. “Tuve un tío que fue matador de toros, fue en el 65. Ni a lo lejos me tocó verlo. Posteriormente sus hijos quisieron ser toreros, por eso llegué a una plaza de toros fueron novilleros. Fue ahí cuando quise ser torero, posterior de lo mío vienen Gerardo y Jorge, después mi hermano Luis David y Alejandro que es novillero. De muy niño era muy inquieto, jugar futbol, baloncesto o natación. Me gustaba conocer mucho, hacer distintas disciplinas. Logró llegar a la plaza a través de mis primos, ellos me transmiten cosas que nunca había sentido, cuando llegué a la plaza vi una disciplina y educación importante, fue algo que me atrajo mucho. Es donde yo me comienzo a involucrar”.

“Después de un proceso largo de cuatro años de estar en una escuela taurina y de tener un representante en la Ciudad de México para hacer becerradas se decide que tenía que dar un paso adelante. Mis representantes se ponen en contacto con un matador mexicano, en España, Roberto Fernández y deciden mandarme por allá, iba por tres meses y terminó siendo 17 años viviendo entre España y México” apuntó sobre su partida a Madrid cuando era un adolescente.

“Sí es un shock emocional llegar a otro país. Afortunadamente era muy niño, era muy receptivo a todas las cosas, estaba queriendo conocer qué había del otro lado del mundo. Tengo grandes amigos españoles, llegué y me recibieron con los brazos abiertos. No es fácil, dejas aquí amigos, vas y vienes, pero ya cuando tienes esa dinámica te acostumbras, es una bendición. Mi mamá es más aventada, mi papá es más conservador, él decía no quería que me fuera. La verdad quien decidió que me echará al ruedo fue mi mamá” apuntó sobre el cambio de cultura de México a España.

Los primeros años en Europa, no fueron sencillos para Joselito que tuvo que superar varios obstáculos. “Siempre he sido muy dedicado y ser visionario. Muchos momentos bajos, sobre todo esos domingos de invierno eran durísimos. Por eso existen las corridas, hay que alegrar los domingos. Esos momentos dudaba, yo sufría pensando en que me pudiera equivocar, eso me trastornaba emocionalmente y también cuando tenía 16 años en mi debut como novillero con picadores fue en Francia, ahí el segundo novillo me levanta y me parte la pierna en dos, estuve casi un mes en un hospital. Yo decía, ¿esto será para mí?, fueron momentos muy emocionales”.

“Tengo muchos miedos. Personales a no cumplir tus sueños, tus metas. Me faltan muchas metas, una salida de hombros en Madrid, un rabo en la México. Mi carrera ha sido exitosa, pero es como estrellas que me faltan. Cosas como esas me harían todavía más feliz. Al final quiero trascender que digan que a partir de Joselito Adame hace 100 años el toreo mexicano se vio como más global. Cuando llego a España el toreo mexicano estaba relegado, ahora se ve distinto, en ese cambio creo que lo mío ha influido” apuntó sobre sus objetivos en el toreo.

“Para nosotros es un estilo de vida, estamos acostumbrados a jugarnos la vida. Pero hubo un día, que toree en Madrid, es una estocada muy famosa donde le tiro la muleta y entró a matar al toro sin muleta, fue un arranque porque soy muy pasional. Al día siguiente duré como ocho días con el corazón a noventa pulsaciones, porque eso fue sin pensarlo. Me di miedo a mí mismo” aseguró sobre lo complicada que es la profesión de ser torero.

Por otro lado, Adame confesó ser una persona muy cercana a su familia. “Mis niños son mi vida, son lo máximo. El ver esas sonrisas, esos pequeñitos que dependen de ti y tienes que encaminarlos se me hace un papel bien difícil, pero que lo disfruto mucho. Su mamá los encausa muy bien, yo como que soy el lado relajado, ella es como más las que los está guiando. Al final tenemos que ser buenos de corazón, eso es lo que tenemos que enseñarles”.

Sobre la pandemia, el matador aguascalentense prefirió enfocarse en el aspecto positivo que pudo sacarle a esta situación. “Fue curiosa la pandemia, aprendí mucho. Pude experimentar muchas otras cosas, fue un crecimiento personal a algo que me daba miedo. Al final va a llegar un día que tenga que retirarme, y el saber qué voy a hacer fue enriquecedor, fue un preámbulo, me sirvió mucho. Profesionalmente fue triste, fue delicado, con muchos altibajos. Era difícil, era un tipo desempleado”.

“Yo con mis amigos digo normalmente varias edades sobre mi retiro. Antes de que empezara la pandemia cumplí mi corrida 500, si toreo otras 500 me voy. Nuestra vida de toreo hay muchas cosas, que estés bien y tengas la frescura porque puedes estar en momentos lúcidos o muy tenues. Para que tu sigas toreando tienes que mantener esa chispa con el público porque si ya te rechazan no hay mucho que hacer ahí” aseguró sobre el tiempo que le queda como torero.

En tanto, aunque aceptó que el mundo taurino tiene muchos excesos, Joselito sabe que es decisión de cada matador cómo tomar sus triunfos. “El mundo del toro es muy bonito, te atrapa. Hay gente muy noble, con muchos valores. Luego sí se presta a la fiesta, ahí depende del matador, somos distintos. Conozco a toreros que cada vez que torean se van de fiesta y celebran con mucho éxtasis su tarde triunfal, en lo personal te puedo decir que he llegado a vivir momentos grandes y no rompo mi dieta o no tomo ni una cerveza. Hay otros días que se junta ambiente bonito, te tomas un par de tragos y también se disfruta”.

Por último, mandó un mensaje hacia todas las personas que pasan un momento complicado y quieren superarlo. “Les diría a todos que vivan la vida, que sean felices. Hay que hacer las cosas que nos gusten, aunque sean pequeñas, tomar un agua, salir a correr. Hay cosas que no cuestan nada que te llenan, tenemos que enriquecernos, nutrirnos desde lo más interno para ser felices. No hacen falta coches, a veces con disfrutar un café o una compañía”, finalizó.