Josemaría León Lara Díaz Torre

En pocas palabras el derecho es el conjunto de normas que organizan a una sociedad orientándola hacia el bien común. Por lo tanto los legisladores tienen la obligación de crear leyes con el fin de adecuar la vida de la población a las realidades contemporáneas; aunque en ciertas ocasiones el ordenamiento jurídico corresponde a intereses más allá de una vida ordenada en sociedad.

Tras la promulgación de la Constitución Mexicana en el año de 1917, el H. Congreso Constituyente tuvo la voluntad de asentar en el Artículo 34, que la mayoría de edad se obtendría a los veintiún años de edad, además de contar con un modo honesto de vivir (cualquier cosa que eso signifique).

La década de los años sesenta fue una época de idealismo intelectual a nivel mundial; en el caso de México, la UNAM fue el origen de un movimiento estudiantil que cambió para siempre la historia moderna de nuestro país. Particularmente el año de 1968 fue uno que quedará marcado con tinta indeleble en la memoria de los mexicanos y no precisamente por los Juegos Olímpicos llevados a cabo ese mismo año.

Ideas de corte socialista fueron el motivo para que los estudiantes tomaran las calles en señal de protesta contra el gobierno represor de aquella época. Se dice que las casualidades no existen, ya que toda acción tiene una causa y un efecto; curiosamente el uso de la fuerza en contra de los manifestantes no fue la única manera de apaciguar al movimiento estudiantil.

Analógicamente podríamos visualizar los hechos terribles ocurridos en la Plaza de las Tres Culturas, como si fuera un gigantesco tablero de ajedrez. Supongamos que los peones son los estudiantes, mismos que solo pueden moverse hacia adelante sin capacidad de retroceder, más sólo es uno el necesario para poder en jaque al rey, en este caso el sistema.

En el ajedrez existe un movimiento que se llama la coronación, mismo que tiene el fin de que un peón llegue completamente al extremo opuesto del tablero y poder elegir en convertirse en cualquier otra pieza de mayor jerarquía en el juego, tal podría ser el caso de un alfil o la misma reina.

Es por eso que no resulta extraño que en diciembre de 1969, fuese reformada la Constitución, bajando la adquisición de la mayoría de edad a los dieciocho años, dando la oportunidad a los jóvenes de tener participación activa en la política por ya contar con la edad legal suficiente para hacerlo. Irónicamente resulta que muchos de aquellos jóvenes se incorporarán al mismo sistema contra el cual se manifestaron.

Demostrando que siguiendo las reglas del juego, la participación de aquellos peones coronados sirvió para salvaguardar la soberanía del rey y así evitar el jaque mate.

Correo: jleonlaradiaztorre@gmail.com

Twitter: @ChemaLeonLara

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