El pasado martes, el doctor Carlos Manuel Urzúa Macías renunció como secretario de Hacienda y Crédito Público. Mediante una carta enviada al Poder Ejecutivo, el ex funcionario agradece la oportunidad de servir a México, al mismo tiempo que manifiesta su inconformidad en el sustento utilizado para la toma de decisiones en materia de economía. De igual forma, argumenta su desconcierto con la imposición de funcionarios que carecen de conocimiento de la Hacienda Pública.

De esta forma, el doctor Urzúa se convierte en el segundo secretario de Hacienda con menor tiempo de estadía en el cargo, sólo detrás de Jaime Sierra. Durante los 221 días al frente de una de las dependencias con mayor ponderación para el país, se cosecharon datos mixtos para la economía del país.

Durante los primeros cinco meses del año, los ingresos presupuestarios aumentaron en 0.7 por ciento, con respecto al año pasado. Este es de los puntos que mayor atención se prestó, ya que constantemente se buscó ampliar la base recaudatoria del país.

La parte de los egresos siempre debió representar el desgaste más considerable. Durante el mismo periodo, se presentaron subejercicios por más de 140 mil millones de pesos. Como ya es bien sabido, el gasto público no fluye de una manera constante y que éste no necesariamente está bien focalizado en algo que genera alguna externalidad positiva.

Estos factores, representaron un superávit en las finanzas públicas de poco más de 32 mil millones de pesos, lo que contrasta con el déficit reportado en los primeros cinco meses del 2018, por 36 mil millones de pesos.También se reportó un superávit primario de 217 mil millones de pesos.

El poco tiempo en el que desempeñó sus funciones, nos imposibilita catalogar de buena o mala la gestión; a pesar de esto, se dejan una serie de consecuencias y conclusiones, sumamente interesantes. Veamos.

Primeramente, se incrementa considerablemente la incertidumbre sobre el futuro financiero del país. El ex funcionario Urzúa, gozaba de algo que muy pocos de sus homólogos en el gabinete tienen: credibilidad ante los ojos externos al gobierno.

Este punto en particular resulta vital para los inversionistas y los mercados financieros en general. Tan solo el día de ayer, vimos como al concretarse la renuncia, el tipo de cambio sufría de una enorme volatilidad y se respiraba un enorme escepticismo en el mundo financiero que tuviera relación con nuestro país.

El anuncio del nuevo secretario, apaciguó un poco las aguas y logró, si no regresar el peso a sus niveles de operación anteriores, al menos detener la caída libre en la cual se encontraba.

En segundo lugar, se pone en evidencia que no existe la correcta afluencia para la toma de decisiones sobre política económica. Esto da pie a pensar que muchas de las decisiones que son ejecutadas, se realizan de manera vertical. Se perpetran conforme el titular del Ejecutivo diga y disponga.

La falta de evidencia empírica, como se menciona en la carta, ha sido un común denominador en todas las medidas tomadas por esta administración, al ser el Dr. Urzúa considerado un economista técnico. La inexistencia de los sustentos necesarios para destinar recursos públicos a obras como el aeropuerto de Santa Lucia, la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya; terminaron desgastando la relación y orillándolo a dimitir.

Es de suma importancia para poder puntualizar un correcto y eficiente desarrollo, en todos los sentidos, que desemboque en un país más próspero; que éste sea un punto de inflexión para la Presidencia de la Republica y puedan absorber lo que deja esta crítica constructiva de uno de sus miembros más cercanos. Las reiteradas renuncias de funcionarios públicos, a tan temprana edad del sexenio, son una infalible muestra de que el actual gobierno presidencial no está actuando de la mejor manera.

No se pone en tela de juicio la capacidad del Dr. Herrera; sin embargo, así pudiéramos traer al economista con mayores galardones de todo el mundo, ¿de qué nos serviría si su toma de decisiones está eclipsada por el propio presidente?

 @GmrMunoz