Lorena Corpus 
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- Ni la edad ni la pandemia han sido barreras para una leyenda como don Ignacio López Tarso, quien sigue trabajando, y para no detenerse ha convertido su casa en un escenario y así mostrar el don con el que ha conquistado al público: la actuación.
El actor de 97 años, quien recién se recuperó de COVID-19, está deseoso por volver a pisar un teatro y tener contacto directo con su público, pero mientras ese momento llega, sigue activo a través de plataformas digitales.
«Ya hice mi séptima obra virtual. Con la pandemia ya tiene tres años que no voy al teatro, que no estoy en un escenario, y me hace una falta enorme», afirmó el actor en entrevista telefónica.
«Mi hijo Ignacio, que conoce mucho lo del internet y todo esto, me llevó por ese camino que me gustó mucho porque me ha visto mucha gente».
Son siete obras virtuales las que ha realizado López Tarso; apenas el pasado fin de semana presentó El Águila en la Alcoba, de Adolfo Arrioja Vizcaíno, en la que compartió créditos con Susana Alexander y su hijo Juan Ignacio Aranda.
Está fascinado porque le escriben fans de diversas partes del mundo que se han conectado a su propuesta de teatro virtual.
«Hemos llegado muy lejos», expresó contento, «me ha hablado gente de Croacia, Italia y Australia, ¡imagínese! ¿Cuándo pensaba yo llegar con una pequeña obra de teatro hasta esos lugres? Me ha parecido muy satisfactorio el resultado de las siete obras anteriores».
El Canto del Cisne, Leonardo y La Máquina de Volar, El Caballero de la Triste Figura, Macario, El Ahijado de la Muerte y Melville en Mazatlán son las otras obras en línea en las que ha intervenido.
«Todo lo que he grabado -interrumpe un momento para estornudar- ha sido en mi casa, utilizando partes del interior de mi casa, de manera que para mí es comodísimo», compartió.
«Y lo que más me ha sorprendido es el público mexicano que vive en otros países, de lugares muy lejanos, que nos escribe. Es muy satisfactorio».
Por esa razón el actor seguirá activo en lo virtual, esperando que le den luz verde para reponer la puesta en el Teatro San Jerónimo que dejó por la pandemia.
Con un ánimo que calificó de perfecto, el actor más longevo del medio artístico mexicano aseguró que no tiene ninguna secuela por el COVID.