El centro comercial «Aguastianguis», ubicado en la avenida Héroe de Nacozari Norte, es un ejemplo palpable del abandono y la mala planeación.
Inaugurado en la década de 1990 con la promesa de «regularizar» y «dar orden» al comercio de La Purísima, hoy en día solo dos de sus 260 locales permanecen abiertos.
Decenas de letreros de «renta» y «venta» adornan la fachada del edificio fantasmal, donde la maleza y la fauna nociva han encontrado un nuevo hogar.

Proyecto fallido de inicio

La mala planeación en su diseño, la falta de espacios de estacionamiento, la mala ubicación y un deficiente manejo con los liderazgos, comerciantes y vecinos del Barrio de La Purísima, convirtieron al «Aguastianguis» en un rotundo fracaso desde su nacimiento.
Se vendieron menos de la mitad de los locales y actualmente menos del 10% están en funcionamiento. El proyecto, que originalmente buscaba reubicar a los comerciantes del tianguis de La Purísima, se encontró con un fuerte rechazo que lo condenó al olvido.

Refugio de indigentes

Los locales vacíos del «Aguastianguis» ahora son utilizados como refugio por personas indigentes que han logrado romper las cortinas metálicas para pernoctar. Un comerciante que aún resiste en el lugar, dedicado al arreglo de aparatos electrónicos, lamenta la falta de clientes y la nula oportunidad de captar nuevos consumidores.

Las autoridades, atadas de manos

Al tratarse de un condominio, las autoridades municipales tienen poco margen de acción para intervenir en la zona. La situación del «Aguastianguis» se convierte en un símbolo de la desidia y la falta de visión a largo plazo en la planeación urbana de la capital.
Las ofertas de los locales en venta por redes sociales con precios desde los 400 mil pesos parecen no encontrar eco. Esta infraestructura es un ejemplo de las consecuencias de la mala planeación urbana. Su rescate no solo significaría un beneficio económico, sino también una recuperación del espacio público y una mejora en la calidad de vida de la comunidad.