NOÉ GARCÍA GÓMEZ

Pareciera que estamos en un impasse electoral, este año por sus características es atípico. Primero ya que no está programada ninguna elección en nuestro estado, federal, local, municipal, de ejecutivo o legislativo, será hasta el próximo año que se elijan ayuntamientos y diputaciones locales; pero además la crisis sanitaria del Covid-19 retrasó las agitadas aguas que en los años previos a una elección se comienza a mover.

La realidad es que el sistema de partidos en nuestro país comienza a acarrear un desgaste, y éste lo han sabido canalizar figuras como la de López Obrador y disfrazó a su partido MORENA de movimiento. Pero ¿los otros partidos son conscientes de dicho desgaste y se están preparando para enfrentarlo? ¿A nivel local los partidos han entendido esto?

Pero es importante remitirnos a algunas consideraciones teóricas de los estudiosos de los partidos políticos que se han vertido a lo largo de los años. Quisiera retomar cuatro hipótesis y cuatro réplicas difundidas en cien años de bibliografía partidista y que recopila Martínez González:

1) Los partidos perjudican la democracia, razón por la que deben desaparecer (Ostrogorski, 1902);

2) Los partidos de masas son las organizaciones del futuro (Duverger, 1951);

3) Los partidos están en crisis y serán sustituidos por movimientos y otras formas de organización social (Lawson y Merkl, 1988);

4) Los partidos se han transformado y revitalizado (Katz y Mair, 2002).

Las réplicas académicas a estas hipótesis son:

1) Los partidos son un fin en sí mismo y no —como creyera Michels— un medio para la realización de ideales políticos (Weber, 1967);

2) En los años de la década de 1950 los partidos de masas e ideológicos son una excepción (Kirchheimer, 1954a; Epstein, 1967);

3) La debilidad del partido de masas no conforma una crisis de partido sino su fortalecimiento mediante otro engranaje y desempeño (Webb, 2005);

4) Aunque renovados, estables y eficaces, los partidos están de/generando una reprobable “democracia sin demos”(Mair, 2006).

La realidad es que en todos los partidos en México y no se diga en Aguascalientes se ha creado una elite, casi, casi una casta de “decididores”, en el mejor de los casos compuesto por los pesos y contrapesos de los grupos.

No hay uno que se escape de dicha dinámica, en nuestro estado los partidos con mayor peso electoral están en una dinámica de pugnas intestinas PAN entre Palacios, PRI entre familias y el incipiente MORENA todos contra todos. En el caso de los restantes sus pírricas batallas electorales han dejado desfondados a agrupaciones como el PRD, MC, PVEM, PT y acumulados, con estructuras amañadas, dirigentes grillos, y una escasez de recursos por la disminución de prerrogativas por sus minúsculas votaciones, y optan por la concertación con el poder, para obtener canonjías, ya sea en espacios o materiales como “despensas”, lo que los desautoriza y auto censura para contrastar posturas con las autoridades en el poder; por ende no son opción seria para la ciudadanía.

Retomo, el próximo año se elegirán autoridades municipales y legislativas, que dirigirán los destinos de los municipios en uno de los posibles periodos de mayor crisis en décadas. No es cualquier cosa, por eso la responsabilidad de cada uno de los partidos de postular en sus primarias a los mejores hombres y mujeres. Este tema será asunto de una entrega posterior.