Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con las reflexiones en torno al proyecto de la presa El Zapotillo, un emblemático trasvase, una obra de ingeniería sobresaliente en lo técnico, pero que genera polémica si realmente soluciona la problemática o la acrecienta, o de plano sólo simula que se hace una medida tendiente a paliar parcial y temporalmente los problemas.

Recordarán que en la primera entrega les transcribí el desplegado del organismo operador de agua de la Ciudad de Léon, SAPAL, así como un plano en donde se describe el mismo y cómo se abastecería de agua la presa; en la segunda semana, les compartí con relación a que en el escurrimiento del río se cuenta con la alimentación de agua de origen subterráneo que sirve a la población pero que por ineficiencia en un programa sólido de reutilización esa agua sólo alimenta al río San Pedro, al atravesar y llegar a Jalisco se denomina Verde, y éste alimentaría a la presa para suministrar a la ciudad de León.

Esta historia ha denotado lo dije omisiones, el inocultable estrés hídrico que se vive en la región es determinante, los centros de población crecen, la población, las fuentes de empleo y centros productivos igual, la produccion agrícola tiene un incremento, por más esfuerzos que se han realizado, el estrés se incrementa.

Hace algunas décadas, es decir en 1995 se suscribió un Acuerdo por parte del titular del Ejecutivo Federal y determinó la distribución de aguas, pero vale la pena decir, que Aguascalientes se quedó dormido, olvidó su realidad y hasta la fecha ni sus autoridades han sabido actuar en el rol de la cuenca tanto ante el organismo como en los consejos de cuenca y en el Cotas, han sido despreciados por sus gobernadores, en donde la actual admnistración 2016-2022 actúo igual, le ha apostado a la infraestructura y jamás a delinear políticas, se despreció al INAGUA en un erróneo criterio de “austeridad repúblicana” y borró al Inagua luego ante la promesa de a quien no creer (el presidente) lo vuelven a crear, se hablaron de cuatro mil millones, tema que en su momento en este mismo espacio dije que jamás sucedería, lamentablemente no me equivoqué y la culpable no era la pandemia.

Cómo una de las formas de compensar esa exportación de agua por así llamarla, se diseñó el proyecto de trasvase de traerla del río Juchipila, a veces se hablaba con vaguedad de que el agua procedería de la presa Calles, pero con sentido común se vería que esto sería imposible, poco a poco se habló de traerla de Juhipila, para ser conducida a la presa Calles y luego para abastecer a la ciudad de Aguascalientes, todo ello en conjunto con otro proyecto de una red de plantas de tratamiento de aguas residuales, tendiendo a generar un esquema de reutilización de agua residual tratada, con estas dos acciones se pretendía reducir de manera drástica la extracción de agua del acuífero.

Lo anterior, suena y es sensato, pero ¿Realmente solucionará el problema? Más adelante queridos lectores les hablaré del balance hidrológico como una necesidad para la región, la visión del balance realizado fue errático, ya que con Zapotillo, ni con el trasvase de Juchipila a la Calles se soluciona, es importante hablar a capa abierta y la reducción de la brecha en Aguascalientes sólo podrá reducirse no eliminarse, el problema es grave, recuerdo el proyecto y estudio elaborado a finales de la primera década de este siglo por Mc Kensey, fue claro y contundente.

Entonces, ¿Qué debemos hacer? la realidad mexicana ha cambiado, su marco jurídico a pesar de lo inacabado, sus impactos son determinantes con el derecho humano al agua, con el cual se toparán diversos proyectos, la concepción de los derechos fundamentales y jerarquía de los tratados internacionales con base en el artículo 133 constitucional, es más todo el marco constitucional, así que la visión de la escipiente gestión del agua se hizo bajo una anquilosada interpretación constitucional que ya es del pasado, la visión actual demanda nuevos retos, no podemos ignorar a los pueblos, no podemos optar por construir sin consensar, pero no se puede dejar sin agua a la gente, además se demanda un equilibrio ambiental y de sustentabilidad del agua, que estamos lejos por cumplir con el actual marco legal secundario y con la visión gubernamental más, por supuesto de algunos actores. Continuamos la siguiente semana, por que la problemática insisto es más grave de lo imaginado.

Estimados lectores nos vemos la siguiente semana, recuerden la importancia de emprender acciones y políticas que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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