Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores con esta entrega concluyo con la temática de la cancelación del proyecto original de la presa Zapotillo, les he compartido algunas reflexiones y algunos detalles de los que fui testigo directo a principios de la segunda década de este siglo. El haber presenciado las visiones contradictorias, la imperante desde el sector gubernamental hasta la de los acérrimos críticos.

Definitivamente la ciudad de León, Guanajuato tiene severos problemas, igual que lo tenemos las ciudades y centros de población del Bajío, poca agua y de ella un porcentaje significativo contaminada. En conclusión, el agua disponible es poca en la zona del centro hacia el norte, hay ejemplos de eficiencia, en contraste con el sur de México que tiene mayor disponibilidad de agua, pero se adolece de administración y visión, ha sido un hoyo negro en cuanto al consumo de recursos financieros sin logros destacables, además cada vez la contaminación se acentúa por la presencia de hidrocarburos e infiltración salina, más ahora con las obras faraónicas del Gobierno Federal.

En cuanto a la cuenca a la que corresponde el proyecto de Zapotillo, nos ha dejado la lección de la relevancia de hacer un “balance hidrológico pertinente” *, los balances hidrológicos pueden ser geniales, soberbios, maravillosos, pero si no reflejan una realidad o son inútiles propiciarán el desbalance. Desde la primera entrega de esta serie, planteamos sobre qué papel va a hacer Aguascalientes, va a dejar de actuar con la visión cuadrada de construir, para generar ganancias a los contratistas beneficiarios en turno o los prestanombres. La situación es compleja, más aún con un Gobierno Federal que se toma muy en serio su papel de ser impertinente. *¿Qué es el balance hidrológico? Se denomina balance hídrico o hidrológico a la evaluación de los aportes y descargas de agua de un sistema, normalmente un acuífero o una cuenca hidrográfica, para un periodo de tiempo determinado.

Con un presidente que hace tres años dijo al gobierno de Guanajuato que se construiría Zapotillo y ahora va con los habitantes de los pueblos que serían inundados, cambiando el proyecto, o que hace dos años le dijo a Aguascalientes que le daría 4 mil millones y dejó a una administración que destaca porque está peleada con la creatividad en una orfandad presupuestal y no por causa del COVID, hace dos años se los advertí del esquema financiero, pero… la ausencia de creatividad suele estar asociada con la ineficiencia y a veces la tentación por el dinero fácil, a veces no tan fácil porque después se apuran en buscar inmunidad a través del fuero del Poder Legislativo.

La región debe tener en claro que no se puede esperar mucho del Gobierno Federal la Conagua a nivel central se encuentra obsesionada con fanáticos integristas y fundamentalistas de escritorio, olvidan las razones porque los seducen las pasiones y emociones, emulando a la bizarrez de la actual directora de Conacyt. Emulan el revanchismo inverso, castigar a los de antes, así como los castigaron antes a ellos, es la visión tropical muy al estilo de aquella de película de Luis Buñuel el “Río y la muerte”, lucha sin fin entre dos familias, revanchismos a fin de cuentas de una cultura tropical mexicana.

La lección que nos queda es que invisibilizar a los “otros” dicho de otra manera, excluir, siempre dejará consecuencias negativas en la gestión del agua, la solución no es construir una presa para abastecer o redireccionar el proyecto como lo ordenó el presidente a su actual director de Conagua, Germán Martínez, el agua ahora fluirá hacia la zona metropolitana de Guadalajara y Aguascalientes qué hará ahora, León qué y este esquema se replica a lo largo y ancho del país. Insisto la visión de la gestión del agua en nuestro país debe cambiar, lo que debemos administrar es la escasez del recurso a nivel mundial, porque pensar que el sur de México es abundante en agua es en cierta manera un espejismo, hay una cantidad de agua que puede impresionar a incautos, pero la calidad del agua desploma esas expectativas, la baja eficiencia es digna de no repetir, a pesar de que históricamente se han destinado más recursos que en el norte árido. Las inundaciones son un reflejo de ausencia de administración, ya ésta permite generar un balance en donde hay excesos o carencias. Amable lector, esta columna no es una queja, pero sí una llamada de atención de lo que debemos hacer a partir de ahora con un escenario político en donde el sentido común, inteligencia, ciencia son desplazados por el pensamiento mágico religioso. Concluyo con estas entregas hay más aspectos de este proyecto que sin duda saldrán a relucir en un futuro. Nos vemos la próxima semana, Recuerden la importancia de emprender acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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