Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con las reflexiones en torno al proyecto cancelado de la presa Zapotillo, como ya lo había mencionado desde que di comienzo esto tiene diversas aristas y perspectivas desde sociales, ambientales y técnicas. En este último, desde todos los rubros que reviste lo técnico, luego lo jurídico, económico, financiero e incursionamos en los ámbitos de la transversalidad y sustentabilidad.

Ahora abordaré la parte que fue ignorada en unos aspectos, pero que se convirtió en el bastión de la movilización, una modalidad que llegó para quedarse, más adelante lo explicaré. Hace así 20 años se habló de un proyecto para abastecer la zona metropolitana de Guadalajara, la presa de Arcediano, una obra de ingeniería avanzada sí, pero que de inmediato los costos fueron de un impacto que sobredimensionó, además de la alta movilización a través de diversos grupos sociales de la región que pronto encontró simpatizantes en otros lugares de la República y el extranjero, es importante manifestar que la modalidad de los trasvases (conducir agua de un lugar a otro con obras de ingeniería), se volvería cada vez más polémica en razón de los impactos ambientales en primer lugar, así como los múltiples señalamientos de que el agua del río Santiago presentaba altos índices de contaminación, incluso en el lecho del río. A la par comenzarían dos obras relevantes a finales de la primera década del siglo XXI, unas plantas de Tratamiento que en esos momentos se ubicaban entre las 5 más grandes de México, me refiero a las plantas de tratamiento de agua residual (PTARs Agua Prieta y el Ahogado), sin duda se lograron avances importantes.

Más aún por que la entonces administración estatal de agua la CEA Jalisco Comisión Estatal de Agua de Jalisco, buscó no simular los indicadores de saneamiento, lo cual es meritorio de reconocer, antes de las plantas el nivel de Saneamiento era menor al 40% en Jalisco, pudo haber sido superior al 80% si se tomara en cuenta a todas las plantas, pero no fue así, se decidió establecer un parámetro interno de “agua saneada bajo norma”, así que nos desplomamos, pero partimos de números apegados a la realidad, tiene sus defectos y serios actualmente el saneamiento, pero se avanzó, sin embargo, en abastecimiento se ignoró a los habitantes de Temacapulin, Acasico y Palmarejo, los proyectos se menajaron en secrecía, no fluía la información.

El proyecto consideró inicialmente una cortina de 80 metros, pero la realidad era elevarla 30 metros más, con la finalidad de atender a un ciudad condenada al estrés hídrico, me refiero a León, debo decir que en un principio jamás se consideró a la zona metropolitana de Guadalajara, ni a los Altos de Jalisco, pero el empuje y la crítica fueron orillando a considerarlos en el proyecto, en 2012 se discutió elevar la cortina otros 30 metros, que llegará a 140, en reuniones en la región de Cañadas de Obregón funcionarios del entonces gobierno de Aguascalientes de la administración de Lozano de la Torre postularon esa petición para después de almacenar rebombear retornando agua a Aguascalientes, suena absurdo querido lector, cierto, eso implicaría un alto costo, pudiendo desde un principio definir una política hídrica a nivel estatal y no llegar a esquemas que demandaran construir más tubos.

La movilización en la región no paró las demandas de los habitantes de los poblados de Temacapulin, Acasico y Palmarejo encontraron eco a sus demandas, que se negaron a que sus pueblos fueran inundados. Se habló de un bien mayor, pero cuándo la autoridad tuvo la atención de hablar antes de sensibilizar, ¿Saben cuándo? Jamás, jamás se acercaron, se recurrió a esa vieja y muy actual práctica de invisibilizar a los pobladores, además otra raya al tigre, fue que la entonces Secretaría de Desarrollo Humano del Estado, ofreció reubicar los pueblos, pero se hizo a destiempo y mal, esto último, por que las casas se agrietaron, por omisiones en el cumplimiento de norma, luego se les ocurrió construir la vivienda con las cisternas enterradas y sin agua, con lo que terminaron colapsándose, y esto no pasó por desaperibido por los pobladores, luego les ofrecía viviendas aparentemente amplias y bonitas, pero mal construidas simplemente por negligencia y corrupción de contratistas y gobierno, la confianza terminó por los suelos. Los recursos legales continuaron a través de medios de control constitucional y la razón les fue concedida. Estimados lectores nos vemos la siguiente semana, recuerden la importancia de emprender acciones y políticas que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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