Saúl Alejandro Flores

En nuestra consciencia de usuarios del agua y “sociedad civil” ha calado el concepto de “día cero”, así como la experiencia de hace pocos meses con el punto crítico que padeció el estado de Nuevo León, específicamente la ciudad de Monterrey y su zona conurbada. A su vez, es frecuente escuchar o leer opiniones que rayan en el amarillismo que dicen que el agua se va a acabar en cinco, diez, quince años, etc., opiniones imprecisas y que deben preocupar porque son emitidas por líderes de opinión, representantes de organismos y de vez en cuando por autoridades, algunos de esos últimos improvisados en el sector agua.

Con lo anterior, hago la advertencia de que la problemática del estrés hídrico es una realidad, quizás peor que decir que en cinco años se acaba el agua, nuestra panorámica hídrica parte de que es una realidad que el agua que se extrae del acuífero es mayor que lo que se estima se recarga, desde las cifras que nos decían que se extrae más de lo doble de lo que se recarga, con ello simple y sencillamente estamos hablando de un desbalance, eso es obvio, y de que se trata de la principal fuente de abastecimiento para el uso público urbano, ya que en algunas zonas el agua que se aprovecha es la superficial, caso del Distrito de Riego 01. También hago la advertencia que lo que se lleva la nota es el acuífero interestatal el 001 Ojocaliente-Aguascalientes-Encarnación. Además de que en nuestra entidad se tienen otros cuatro acuíferos: Venaderos, El Llano, Chicalote y Calvillo todos ellos con desbalance. Como última advertencia manifiesto que las cifras son estimaciones, pues inciden diversos factores que han impedido una contabilidad precisa como las tomas clandestinas o metodologías que adolecen del soporte de tecnologías de última generación.

Existe un rezago en los diversos rubros que comprende el sector agua en Aguascalientes, que también replica los que existen en casi la totalidad del país, eso es un hecho y que debe revertirse con prontitud para efecto de contar con información confiable en el que dispongamos de datos veraces y un inventario actualizado de nuestros recursos hídricos. Me llama la atención escuchar que hay quienes dicen que se cuentan con datos confiables, en lo personal desconfío de ellos, porque simplemente desde hace dos décadas he visto cómo se recaban. Hace 15 años tuve un director que era improvisado en el sector agua con buenas intenciones, pero hasta ahí, él solía decir: “hay que cucharear la información”, afortunadamente en esa experiencia hubo condiciones para demostrarle lo contrario y que era posible recabarla y articularla con seriedad. Volviendo al caso de Aguascalientes, para empezar la forma en que los organismos operadores en los municipios lo realizan, deja mucho que desear. Más aún con los directivos de área que si bien algunos tienen décadas trabajando en el sector agua llevan a cuestas los vicios y lo que se denomina malas prácticas.

Otro de los grandes vicios que se tienen es la “simulación” en la forma de configurar la administración pública descentralizada o paraestatal. Este obstáculo se tiene en que se adolece de una verdadera autonomía técnica, en la que sus órganos de gobierno se llamen consejos directivos o juntas de gobierno, adolecen de autonomía y son incondicionales del titular del Ejecutivo o del alcalde en turno. Ello es una práctica obsoleta, persistir en ello es insistir en lo retrograda, así nos encontramos con la autoridad estatal del agua, los organismos operadores municipales, institutos, universidades, etc., cuyos directores resultan por el pago de favores electorales y no por trayectorias respaldadas por resultados, es decir, un perfil de puesto no sólo debe obedecer a que tuvo un paso efímero o con cierta temporalidad en un área, sino que a su paso dejó una serie de resultados medibles y contundentes.

A su vez, esos órganos de Gobierno deben tener una conformación que obedezca a perfiles multidisciplinarios, técnicos y profesionales, al ser nombrados, debe ser con la seriedad de que él o mínimo su suplente asistan sin falta a las sesiones ordinarias o extraordinarias según sea el caso, no puede existir rotación. La ley orgánica de la administración pública del estado y la correspondiente a entidades paraestatales debe ser enfática de no permitir replicar esos vicios, pero, además, debe incluirse a la sociedad civil organizada con representantes que cubran también un perfil ad hoc al sector agua, ya sea dentro del ámbito de la institución que sea autoridad estatal del agua, o en un organismo operador. La consecuencia de no hacerlo ya la vivimos, amable lector, entre otros menesteres se tiene que por ausencia de la participación de la sociedad civil tenemos pésimos servicios públicos, para muestra dos botones: “movilidad y transporte público” y “agua” del que las autoridades hablan y dicen maravillas que contrasta con el usuario ignorado, en el segundo caso se tiene la ausencia de los usuarios en el denominado uso doméstico de los servicios públicos de agua. Con estas dos muestras podemos constatar que hay un abismo de fracaso. Nos vemos la siguiente semana, no olviden la importancia de emprender políticas y acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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