“El Oseas”

El Aguascalentense Ignacio Arturo fue considerado por los miembros de la Liga Comunista 23 de Septiembre, como el ideólogo y su más alto dirigente.

Por lo que al acordar los diversos grupos insurgentes aglutinados en la Liga Comunista 23 de Septiembre y designar una Coordinadora Nacional, así como desdoblarse en una estructura de comités por regiones y estados, ese año de 1973 comienza con algunas acciones principalmente asaltos a empresas o bancos, lo que ellos llamaban “expropiaciones”; con el dinero obtenido comienzan a editar, imprimir y difundir su periódico llamado “Madera”, del que distribuían de manera “masiva” hasta 40 mil ejemplares que llegaban a los estados y regiones donde tenían presencia. El reparto de su órgano de difusión era igual o más importante que las acciones armadas, ya que tenía el objetivo de concientizar al pueblo, crear simpatía y encontrar posibles militantes.

También planean y ejecutan secuestros de empresarios y políticos como el del empresario Eugenio Garza Sada, el cónsul inglés en Guadalajara Anthony Duncans y el empresario de esa misma ciudad Fernando Aranguren. Ante dichas acciones el Gobierno comienza una importante ofensiva para capturar o en su caso repeler y asesinar a todo militante o dirigente de la liga.

En esta etapa el líder Salas Obregón cambia su apodo por el de “Oseas” fiel a su influencia católica, este seudónimo es por el profeta que predicó “quien siembra vientos cosecha tormentas”. Que su doctrina de fe la basa en frases como esta: “la época en los años del éxito material como un sector de la población que se enriquece mientras que otro, la mayor parte, es explotado y provoca que crezca el número de los pobres”.

Ya con el apodo del “Oseas”, en enero de 1974 preparan su más grande ofensiva, la operación Asalto al Cielo, donde pretendía tomar por asalto la ciudad de Culiacán, Sinaloa. “Los principales objetivos eran realizar un despliegue de fuerza, educar a la población en ese tipo de actos y foguear a sus propios elementos. Siendo Salvador Corral (a) Roberto uno de los principales responsables de la acción” (Escamilla, 2013), así con más de 300 hombres divididos en grupos de 50 ingresan desde distintos puntos de la ciudad sinaloense, atacan distintas instalaciones, además de agitar la conocida como zona del Valle Agrícola, ahí es donde provocan adhesiones y simpatías entre los peones y campesinos que se suman con un paro. Aún con todo ello, el operativo fracasa por la rápida reacción del ejército; por lo que los dirigentes encargados de dicha acción emprenden retirada.

Todo lo anterior tendría una reacción del Gobierno, por lo que capturaron a Salvador Corral coordinador de la operación Asalto al Cielo, y a Ignacio Olivares uno de los planificadores del doble secuestro en Guadalajara. El Gobierno sin miramientos expuso el 7 de febrero de 1974 sus cadáveres con huellas de tortura y literalmente destrozados (huesos rotos, masa encefálica expuesta y hasta clavos en las rodillas y codos) aparecieron tirados en las calles de aquella ciudad jalisciense con la finalidad de mandar un mensaje de escarmiento a quien simpatizara con el movimiento.

El hidrocálido como el principal cerebro, constantemente cambiaba su lugar de residencia, pero nunca regresó a la tierra que lo vio nacer, Aguascalientes, aun con una pequeña presencia de la liga en estas tierras, que trabajaba soterradamente.

Pero un 25 de abril 1974 es capturado, hay dos hipótesis de su captura, que fue fortuita o que se dio por un traidor o infiltrado que dio su ubicación.

En la madrugada de ese jueves en el Estado de México en calle Puebla esquina con Morelia, en Tlalnepantla, patrulleros ven con actitud sospechosa al tripulante de un vehículo Dart azul; los policías al abrir la puerta para bajar de la patrulla y dirigirse al sospechoso, reciben una ráfaga balazos. Los policías repelen la agresión hiriendo al hombre sospechoso, cuando este notó que no le quedaban más balas se rindió, fue internado en el Hospital Civil de Tlalnepantla.

El sospechoso era Ignacio Salas Obregón, líder de la Liga Comunista 23 de Septiembre, y cuando la Dirección Federal de Seguridad lo reconoce, lo cambian de piso y refuerzan con elementos el hospital; esto valió que los insurgentes abortaran una misión de rescate de su máximo dirigente.

Fichas que salieron a la luz de la policía política, demuestran declaraciones que pudieron haberse extraído a base de tortura, pero en esas mismas fichas hay contradicción en su paradero.

Después en septiembre de 1974 ocurre otro hecho relacionado de la Liga con Aguascalientes y fue la detención en nuestro estado de Alfonso Pérez Rayón, acusado por robo de auto, delito por el cual estuvo recluido en el Cereso local hasta diciembre de ese mismo año. El detenido de origen bajacaliforniano, que tenía el seudónimo de “Ángel”, era dirigente de la Liga Comunista 23 de Septiembre, pareciera que con su detención cejaba la célula que podría estar establecida en nuestro estado.

Regresando al caso de Salas Obregón. Sus mismos compañeros le hacen un reconocimiento expresado en el periódico Madera numero 58: “La justeza de sus aportaciones y su gran capacidad como dirigente han sido laureadas ya por el mismo transcurso del movimiento revolucionario. Hombres de esta altura no se encuentran a la vuelta de la esquina”.

Para finales de la década los padres de Ignacio asistieron a una cita en la Secretaría de Gobernación, cuyo titular era el aguascalentense Enrique Olivares Santana. Sin rodeos, informó al matrimonio: “Ya no busquen a su hijo, está muerto. Es todo lo que pude averiguar”.