En Aguascalientes, la presencia de los tordos de cabeza amarilla en diversas áreas de la ciudad, como el Jardín de San Marcos, zonas cercanas al templo de San Antonio, Mahatma Gandhi y la UAA, ha captado la atención de los habitantes de la capital.

Moisés Arellano, gestor ambiental y miembro activo de un grupo de observadores de aves de la entidad, compartió con El Heraldo información valiosa sobre esta especie migratoria, su comportamiento y la importancia de su conservación.

Los tordos de cabeza amarilla, (también conocidos como ‘Magalones’) son originarios de Estados Unidos, donde se reproducen en pantanos durante el verano. Se vuelven defensivos al formar parejas y suelen construir sus nidos con plantas acuáticas. Con la llegada del invierno y el descenso de las temperaturas en su hábitat original, migran en grandes bandadas hacia climas más cálidos como el de México, llegando así a Aguascalientes.

Arellano destaca que estas aves prefieren los camellones para pernoctar, ya que les ofrecen protección contra depredadores nocturnos, gracias a la iluminación y la ‘barrera de acceso’ que representa el tráfico vehicular. Durante el día, se desplazan a áreas de cultivo para alimentarse de semillas e insectos, mostrando una gran adaptabilidad al ambiente.

La presencia de estas aves en Aguascalientes no es casual; el estado ofrece un clima variado y condiciones ideales que les permiten encontrar alimento y refugio durante el invierno. Aunque algunas bandadas continúan su viaje hacia el sur, otras encuentran en Aguascalientes un lugar propicio para quedarse temporalmente.

La migración de los tordos de cabeza amarilla se ha visto afectada por cambios climáticos y la sequía, reduciendo sus poblaciones en comparación con hace 15 años. Estos cambios no solo impactan a estas aves, sino también a la biodiversidad en general. Arellano enfatiza la importancia de estas aves en el ecosistema, ya que, al ser consumidores de semillas e insectos, contribuyen a la dispersión de especies vegetales como el mezquite, y al control de poblaciones de insectos como mosquitos, moscas y arañas.

Para contribuir a la conservación de estas aves, Arellano sugiere mantener bajo control a las mascotas, especialmente a los gatos, para evitar la depredación; conservar el agua; y promover espacios verdes en las áreas urbanas. Además, resalta la riqueza natural de Aguascalientes, con aproximadamente 300 especies de aves, e insta a la población y autoridades a tomar medidas para su conservación, disfrutando de su presencia en el hábitat natural en lugar de en cautiverio.