Carlos Reyes Sahagún / Cronista del Municipio de Aguascalientes

Sin duda la bicicleta ha sido, junto con el automóvil, el teléfono, la luz eléctrica y el tranvía, uno de los principales elementos de progreso de Aguascalientes.

No tengo noticia de cómo y cuándo aparecieron en nuestra ciudad los primeros artefactos de estas características, pero no me extrañaría que los modernos caballos de acero hubieran llegado a la urbe montados en los carros del Ferrocarril Central Mexicano, tal y como hicieron el beisbol, el tenis, el futbol soccer, y muchas otras cosas, algunas músicas, danzas, formas de vestir, tecnologías para la construcción, etc., que fueron traídos a Aguascalientes por los empleados estadounidenses del ferrocarril y de la Gran Fundición Central Mexicana, y que luego, fueron multiplicándose por imitación. De seguro no faltaron aquellos que los vieron circulando por las calles, y rápidamente se aprestaron a adquirir uno propio, noveleros como somos.

La actividad más antigua de que tengo noticia es una carrera de bicicletas en la temporada de Fiestas de Primavera; una justa que tuvo lugar el 30 de abril de 1923 en la Alameda, que durante muchas ediciones de las fiestas de abril sirvió como pista de carreras de todo tipo de vehículos.

En dicha carrera los participantes debían dar 10 vueltas al improvisado circuito y, contrariamente a lo que ocurre hoy en día, más que ver quien llegaba primero, se trató de constatar quién aguantaba más. Los participantes fueron cinco. La nota, publicada en el periódico Renacimiento, no informa cuántos terminaron la prueba, pero sí señala que el primero que quedó fuera de la competencia lo fue en la primera vuelta, otro sólo dio tres, y uno concluyó desmayado, pero terminó.

Las carreras se sucedieron durante muchos años, cada feria de abril, como una más de las múltiples actividades deportivas que se realizaban, e incluso durante varios años esta competencia se llevó a cabo entre la ciudad de León y ésta. La de 1954, por ejemplo, fue ganada por el aguascalentense Francisco Franco, del equipo Fábricas de Francia, quien recorrió el trayecto en 3.27.10 h., y entró a la meta 2.50 minutos antes que el grueso del pelotón, compuesto por 87 pedalistas, entre ellos 42 aguascalentenses. Por cierto que esto de formar parte del equipo Fábricas de Francia evoca a un par de ciudadanos de origen francés que se asentaron entre nosotros. Don Emilio Berlié fue propietario de un negocio con este nombre, que estuvo en la esquina de las calles Primo Verdad y Morelos. Por su parte don Enrique Castaingts fue empresario de un negocio de nombre El Nuevo París.

Ambas fueron tiendas de ropa y me acuerdo que pasaba uno por el negocio de don Enrique y del interior brotaba el aroma del puro que fumaba, y que parecía cosido a su boca. Don Enrique fue un gran aficionado al deporte de las bicicletas, directivo en más de alguna ocasión de la asociación respectiva.

Pero no sólo durante la Feria de San Marcos tenían lugar competencias de bicicletas. También se realizaban en agosto, cuando se llevaba a cabo la Feria de la Uva. Por otra parte, de cuando en cuando se organizaban carreras a los alrededores de Aguascalientes; a Chicalote, a Cosío, Rincón de Romos. En realidad todo el año había actividad.

Por otra parte, mucho se podría decir sobre aquellas legendarias competencias que emulaban las clásicas del género, el Tour de Francia y el Giro de Italia. Me refiero a la que inicialmente se llamó Vuelta al Centro de la República, que inició en 1948, y que luego se convirtió en la Vuelta de la Juventud, que en varias ocasiones hizo escala en nuestra ciudad.

Los Gigantes del camino, como eran llamados, llegaban enfundados en sus vistosos uniformes, montados en artilugios tan ligeros que se podían echar al hombro. Arribaban acompañados por una parafernalia compuesta por motociclistas, periodistas, camionetas sobre cuyos techos iban partes de bicicletas, cuadros, llantas, rines, etc. Para la edición de 1951 el poeta José Arteaga Pedroza escribió un poema que tituló Ya vienen los colosos.

Quiero suponer que el autor quiso retratar en su texto el ambiente imperante en esos momentos previos a la llegada de los punteros. De ser cierto, y no solamente una metáfora, en verdad debió ser muy emocionante. Véase si no: Ya el júbilo es notorio / Ya los ases se acercan como un rayo, / que traspasa la fibra de las almas / en un suspiro largo. / ¡Ya la emoción anuda las gargantas! ¡Ya el sol es como un manto, /que atesora las risas y las lágrimas / que el Pueblo está brindando!

Desde luego todo el mundo aquí esperaba que brillaran los hijos de la tierra que participaban en las competencias: Rubén, el Macarthur Jiménez, Julián el Charro Navarro, Gabriel Díaz, Javier Becho Pérez, Salvador González, Francisco Carreón y otros.

Por otra parte, la bicicleta ha estado presente no sólo como elemento central de este deporte. También ha sido medio de transporte muy socorrido en el pasado, y cuando pienso en esto no puedo menos que intentar imaginar cómo sería esta práctica en aquel otro Aguascalientes de hace 60 y más años.

Bien podemos imaginar la escena… Las calles polvosas e irregulares, empedradas, y los biciclos, seguramente artefactos acorazados, de gruesos elementos, dando tumbos por todas partes, disputándole el espacio a los automotores… (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).