Aunque en México se ha sabido sostener la economía “flotante” a raíz de la pandemia, uno de los retos a los que se enfrenta es a tener que navegar en un entorno que va a ser todavía más complicado, dado que “venimos de una crisis profunda y con una recuperación mejor a la esperada, pero será una recuperación desigual”, expresó Carlos Elizondo Mayer-Serra, al participar en una videoconferencia en un foro ciudadano.

El ex director general del CIDE, y ex embajador de México ante la OCDE, refirió que algunos especialistas esperaban, en febrero de este año, que el crecimiento fuera del 4% y, para el mes de junio, otros advertían que sería del 6%, no obstante, será insuficiente “para tapar el hoyo terrorífico del año pasado”, de ahí que el reto será encausar una mayor capacidad de recuperación, pero el tema es que las políticas públicas no han mejorado.

El crecimiento en la economía podría ser mejor, dijo. El problema es que el Gobierno no ha colaborado del todo, pues ha evitado las obras de infraestructura necesarias e importantes: “éste no ha sido un Gobierno que impulse la inversión, pero hay espacio para que los estados exitosos aprovechen lo que es una mayor integración”, y es ahí donde podría incluirse Aguascalientes, advirtió.

Refirió que, en las últimas administraciones federales, México había estado creciendo poco, pero sistemáticamente, hasta la llegada de la actual gestión y, a pesar de eso, destacó que Aguascalientes logró crecer en 2019. “Es una situación complicada crecer sistemáticamente en un país que no crece, y en Aguascalientes se ha logrado estar por arriba del promedio”.

Un punto que resaltó Elizondo Mayer-Serra es que la integración comercial de México continúa y ha logrado niveles históricos a pesar de los cuellos de botella que se han tenido que enfrentar, y se debe a que López Obrador apoyó la negociación del TLCAN. “Esto es lo que distingue a México de otros países que han pasado por gobiernos populistas, éste es un gobierno particular al no tener, en su agenda, la desintegración de la economía internacional”.

Uno de los problemas a los que se enfrenta México en su economía, consideró, es que la inversión pública, lejos de cumplir con la función de “apalancar” la inversión privada, ha negado esa posibilidad, orillando a la caída del Producto Interno Bruto, “y es que la tendencia es poca inversión pública, muchos cuellos de botella que podrían ser resueltos por una inversión pública más eficaz y un gobierno que no sólo gasta poco, sino que lo gasta en obras con poco potencial de crecimiento”.