Para el próximo año, 45 pozos con mayor contenido de arsénico dejarán de operar, informó Jesús Vallín Contreras, director general del Modelo Integral de Aguas de Aguascalientes.
Actualmente, sólo dos pozos han sido cerrados por falta de rentabilidad o daños, pero con la implementación del nuevo plan hídrico, se espera que para 2025 se haya dejado de operar un total de 40 a 45 pozos, priorizando aquellos con mayores niveles de arsénico.
El arsénico, presente de forma natural en las aguas subterráneas de muchos países, es altamente tóxico en su forma inorgánica. La exposición prolongada a este elemento a través del consumo de agua y alimentos contaminados puede causar graves problemas de salud, incluyendo cáncer, lesiones cutáneas, enfermedades cardiovasculares y diabetes. Además, la exposición durante el desarrollo intrauterino y en la primera infancia puede afectar negativamente el desarrollo cognitivo y aumentar la mortalidad en jóvenes adultos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Vallín Contreras destacó que esta decisión de cerrar los pozos más contaminados subraya la importancia de abordar de manera proactiva los riesgos asociados con el arsénico en el agua, asegurando así un suministro más seguro y saludable para la población de la capital.