La muerte de un trabajador sindicalizado del Seguro Social, que ni siquiera era parte del personal en contacto con pacientes positivos al COVID-19, sino delegado de sección con  funciones alterna al área de enfermos, generó temor, principalmente entre médicos, enfermeras, camilleros y aquellos que están haciendo frente a esta pandemia en la entidad.

La inquietud cundió en el IMSS y en las oficinas de su sindicato, ya que el ahora fenecido estuvo activo en días pasados hasta que se sintió mal, por ese motivo es que desde el sábado mismo en que se reportó positivo al COVID, las puertas de este lugar fueron cerradas hasta nuevo aviso.

La misma disposición se tiene para las oficinas sindicales ubicadas en los municipios de Calvillo, Pabellón de Arteaga y Rincón de Romos, con la sugerencia de que los asuntos laborales urgentes sean tratados a distancia, a través de redes o vía telefónica.

Compañeros del finado manifestaron que ante los primeros síntomas que lo hicieron verse delicado hasta llegar a terapia intensiva, les manifestó que no presentaba algún factor de riesgo pues no había tenido contacto con viajeros provenientes del extranjero ni con pacientes positivos.

Lo mismo pasa en el ISSSTE

Esta situación de miedo ha llegado también a personal del ISSSTE, donde tienen varios días pidiendo la atención de las autoridades pues consideran que son los más abandonados del sector salud, a pesar de que allí también han atendido a personas con COVID-19 y sospechosas de portar el virus.

No hay insumos de protección y quienes han podido comprarlos por su cuenta, lo han hecho, pues lo que buscan es proteger su salud y con esto la de sus familiares con los que tienen contacto diario al salir de su trabajo.

La inversión es cuantiosa, refieren algunas enfermeras y médicos del ISSTE, pues los precios de esos insumos se ha elevado de manera considerable, de ahí que una mascarilla N95 llega a costar entre 250 a 300 pesos, los gogles 500, una careta 500 pesos, guantes de nitrilo 500 pesos la caja y batas lavables 300. Ante esta situación no se han atrevido ni siquiera a pedir apoyo de donación, pues algunos de ellos se han enterado que algunas personas han llegado con buena voluntad de regalarles algunos insumos fabricados a nivel local, pero no los han aceptado los jefes, a pesar de que eso les podría ser de mucho apoyo para hacer frente en esta contingencia.