Jorge Ricardo
Agencia Reforma

GUATEMALA, Guatemala.-Indignado uno, feliz el otro, Francisco Pellizzari, director de la Casa del Migrante, y Mario Búcaro, ministro de Relaciones Exteriores guatemalteco, son dos extremos de la sensación que dejó la visita del Presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y las promesas que hizo en materia de migración.
Pellizzari, un argentino de origen italiano, de 60 años, quien dirige el refugio que auxilia a migrantes deportados o que apenas van hacia el norte, aseguró que López Obrador mostró una doble moral.
«Es una doble moral, un doble discurso. De un lado dice: ‘Nuestros hermanos centroamericanos’ y todo lo que son halagos, y pide respeto de Estados Unidos; pero del otro lado, lo que los migrantes ven, son elementos de la Guardia Nacional, es el aumento de dificultades, la intervención en los autobuses, violaciones a los derechos humanos, toda una operatividad mexicana para evitar a toda costa que lleguen a Estados Unidos», dijo en entrevista.
En cambio, Búcaro, ex Embajador de Guatemala en México, se dijo agradecido por la «visita histórica» del jueves, en la que López Obrador prometió que 25 mil trabajadores guatemaltecos eventuales en México sean incorporados al IMSS y donde aseguró que no se puede enfrentar la migración con muros y policías, sino con bienestar.
«López Obrador ha hecho esfuerzos enormes para garantizar el derecho a la migración, ha apoyado en los temas de derechos humanos, hoy tenemos la oportunidad de tener retornos de nuestros connacionales en las mejores condiciones», dijo.
Cada semana, de lunes a viernes, unos 13 vuelos llegan a Guatemala con migrantes deportados de Estados Unidos y de México.
Sólo datos de Migración indican que del 1 de enero al 13 de abril detuvo a 115 mil 379 migrantes, principalmente de Centroamérica.
A su paso por México, las caravanas migrantes han tenido enfrentamientos con la Guardia Nacional mexicana, o accidentes como el del 9 de diciembre, cuando un tráiler que transportaba a más de 100 centroamericanos volcó en Chiapas con saldo de 56 muertos y 104 heridos; 38 de los muertos y 95 heridos eran de Guatemala.
En el discurso oficial en Guatemala, López Obrador sostuvo que su gobierno se ha propuesto evitar que los centroamericanos vivan «los peligros del trayecto en México».
El director de la Casa del Migrante esperaban algún reclamo del Gobierno guatemalteco por masacres como la del 22 de enero, cuando fueron hallados 19 cuerpos de migrantes calcinados en Camargo, Tamaulipas, 16 de ellos guatemaltecos, en un asunto donde al menos 12 policías han sido detenidos.
Pero el Canciller de Guatemala afirmó que únicamente hay agradecimiento.
«Durante la pandemia, México fue el único país que no cerró su aeropuerto y miles de guatemaltecos varados en el mundo pudimos entrar por medio del aeropuerto de la Ciudad de México y llegar hasta Tapachula. México nos extendió la mano, México se quitó más de 150 mil vacunas y nos las dio cuando teníamos más necesidad. Eso nunca nos vamos a olvidar», señaló.
El Canciller también alabó el apoyo de López Obrador para echar andar en Guatemala el programa Sembrando Vida, que está por arrancar. El retraso de un año que lleva lo atribuyó a la pandemia del Covid y a la revisión sobre transparencia.
El director de la Casa del Migrante, en tanto, desconfió de los resultados del programa, ya que no ha detenido la migración de mexicanos. La pobreza no es el único motivo de la migración, también está la violencia, dijo Pellizzari.
«Tiene que ser un plan de acción mucho más amplio, mucho más formal, renunciar a algunas ideologías y entonces ahí se podrás transformar la realidad», dijo.

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