CDMX.- Guillermo del Toro dio sus primeros pasos en la industria del cine con la animación, y ahora, décadas después, vuelve a esta disciplina, pero con un filme en stop motion dirigido por él: Pinocho.
En un conversatorio en línea en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), el tapatío recordó que, desde hace 16 años, se prometió que regresaría a la animación.
Antes de tomar el timón para dirigir de lleno un largometraje animado, tuvo acercamientos a esta rama del cine en diferentes proyectos.
«Al terminar El Laberinto del Fauno me planteé una idea que he logrado hacer, que es volver a la animación, pero con una curva muy grande, pasando por equis años produciendo películas en Dreamworks y produciéndole a Jorge Gutiérrez El Libro de la Vida», contó.
«Esa curva termina llevándome a Pinocho y más allá. Yo quiero seguir dirigiendo animación. Tuve el aprendizaje muy interesante de codirigir episodios en Trollhunters, que ayudó mucho, y, en el caso de Pinocho, es una trayectoria de 16 años más o menos me llevó hacerla».
El realizador de 57 años dijo que rompió los cánones de la historia original, donde se quiere dejar la enseñanza de la obediencia como virtud para reimaginar la esencia del personaje y de lo que se pretende ofrecer como moraleja.
«A mí me interesaba mucho que no fuera a favor de las buenas costumbres y la estructura que la mayoría de los Pinochos tiene: si no eres obediente, es malo. En esta versión es bueno ser desobediente, es bueno no seguir órdenes. En la mayoría de los Pinochos también es: si te transformas en niño de carne y hueso te haces niño verdadero. Yo no creo en esa transformación, creo que para ser quien eres no tienes que traicionar tu naturaleza». (Abril Valadez/Agencia Reforma)

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