Noé García Gómez

Prendo la TV, Radio o ingreso al internet y los sistemas informativos tienen noticias de sobre el COVID 19, estadísticas, comparativos con otros países, ambiente en hospitales, análisis de impactos económicos y sociales etcétera, etcétera. La mayoría son notas que infunden temor, inseguridad, cuestionamientos, muy pocas en positivo.
La RAE define agorero como “Que predice males o desdichas. Dicho especialmente de la persona pesimista.” Y no por ser agorero pero creo oportuno preguntarme.
¿Y dónde están?
¿Dónde está el presidente? y no me refiero físicamente, físicamente lo veo en su mañanera, realizando giras, sin atender las recomendaciones que su mismo gobierno emite, ¡quédate en casa! ¿Dónde está su mente? cuando el País más necesitaba un mensaje, lleno pasión, certeza, templanza y solidaridad frente al problema de salud vemos cómo evade el tema, lo minimiza y demuestra hasta cierta insensibilidad y falta de empatía, recurre a los lugares comunes, saturado de palabras insustanciales para el momento que se vive. En una de sus últimas conferencias dijo “esta crisis nos cayó como anillo al dedo para afianzar la trasformación” me pregunto ¿no hay nadie en su equipo, en su círculo cercano que lo cuestione? ¿No hay quien le asesore, lo sensibilice y le oriente en su forma de expresarse en un tema de seguridad nacional?
Pero también ¿Dónde están los diputados y sus partidos? Vemos cómo reaccionan y balbucean críticas a las malas políticas del presidente, pero no se ve que tengan un plan de articulación que pueda ser frente a la crisis.
¿Dónde está el presupuesto para ciencia e investigación? Escucho que las esperanzas están puestas en que China, Alemania o Corea del Sur desarrollen una vacuna o tratamiento, difícil e impensable que ocurra en nuestro país cuando por sexenios incluyendo el presente, han menospreciado la inversión en ciencia e investigación. La realidad es que Las grandes farmacéuticas privadas rara vez invierten en investigación para la prevención, ósea en vacunas. Estas empresas les encantan proyectar costosas curas, no vacunas. Cuantos más enfermos estemos, más dinero ganan.
¿Dónde están las políticas de protección y apoyo para los trabajadores? Para esos que es casi imposible o imposible el resguardo, la primera línea de batalla frente a esta crisis dice David Harvey “nueva clase trabajadora” está en primera fila y lleva la peor parte tanto de ser la fuerza laboral que soporta mayor riesgo del virus en su trabajo o de ser despedida sin recursos, debido al repliegue económico impuesto por el virus. Está, por ejemplo, la cuestión de quién puede trabajar en casa y quién no. Con ello se agudiza la división lo mismo que la cuestión de quién puede permitirse aislarse o ponerse en cuarentena (con o sin salario) en caso de contacto o contagio.
¿Dónde están los equipos médicos y aditamentos de protección para nuestros trabajadores del sector salud? Es impresionante cómo los países asiáticos enfrentaron el problema, en cambio en nuestro país apelamos a la vocación, valor y profesionalismo de los trabajadores de la salud, observamos cómo en las clínicas del IMSS que se habilitan como centros de atención COVID los trabajadores se manifiestan por no tener las mínimas condiciones para desempeñar su trabajo.
¿Dónde están las pruebas? Los países que mejor o medianamente están enfrentando la crisis del COVID 19 realizan miles de pruebas diarias, en México apenas rebasamos las 15mil en 36 días, aceptando que no se podrán realizar a todo el que presente síntomas, mucho menos a quienes han muerto por alguna enfermedad respiratoria, sino que será aleatoriamente o a quien tenga síntomas por tener contacto en una persona infectada.
Los simpatizantes del presidente nos califican de agoreros (agregan “del desastre” generando una redundancia) o “zopilotes” todo por cuestionar el manejo de esta crisis, la realidad es que la mayoría de las veces los mejores aliados son los que dicen o detectan los errores, no quien se la pasa alagando y endulzando el oído, por esto de resguardo le leí a mi hija la fábula del “Emperador y el traje invisible” fabula que sería oportuno que por casualidad el presidente se la leyera a su hijo y realizara un ejercicio de metacognitivo.

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