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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Jesús Ramírez Cuevas, vocero de la Presidencia, aseguró ayer que Erwin Lino, quien fuera secretario particular de Enrique Peña Nieto, cobraba un moche de 30 por ciento para gestionar citas y negocios con el mandatario federal.
Durante el ciclo de conferencias «¿Hacia dónde va la cuarta transformación?», realizado en la UAM Xochimilco, el funcionario aseguró que, en el Gobierno anterior, la corrupción no sólo se limitaba al cobro de diezmos, sino incluso a pagos porcentuales.
«Antes, los altos funcionarios pasaron del diezmo al 30 por ciento. De hecho, al anterior secretario particular de Peña Nieto le llamaban Mister 30 por ciento: ‘Nada de 10, a mí me das el 30 por ciento y te abro la puerta y puedes hablar con el Presidente y de los negocios que se aprueben me toca el 30’, así era.
«Entonces, estos que ahora se oponen al cambio, que han representado a esos gobiernos corruptos, no tienen cara, porque sus riquezas las han obtenido de esquilmar el presupuesto público, y se puede probar», dijo.
Invitado por el Colectivo Axolotl, Ramírez Cuevas reconoció, sin embargo, que la actual administración no se detendrá en iniciar procesos penales contra ex servidores públicos corruptos, ya que su prioridad es concentrar esfuerzos para sentar las bases de la transformación.
«No nos corresponde, en este momento, ensartarnos en una lucha de justos y culpables, sino, si queremos avanzar, y esa es la propuesta del Presidente López Obrador, hacer las transformaciones; sí hacer los procesos legales, investigar y todo, pero es más importante, por el poco tiempo que tenemos –seis años son muy poco tiempo para transformar un País– avanzar hacia adelante», señaló.
Por otro lado, al responder preguntas sobre las políticas públicas en materia de educación, Ramírez Cuevas dijo que Peña Nieto firmó compromisos con el entonces Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con la finalidad de que instituciones privadas hicieran negocios en México.
«Hubo, entre comillas, una reforma educativa, que fue una reforma laboral contra los maestros. La idea era quebrar la resistencia de los maestros, destruir al sindicato más grande de América Latina y someterlo para propiciar la privatización de la educación.
«Estos planes fueron firmados por Obama y Peña Nieto, no son públicos, pero se firmaron compromisos de México para ir abriendo la educación a los negocios de Estados unidos, que tienen tantos sistemas educativos privatizados, de alto costo», señaló.