Claudia Salazar
Agencia Reforma

Cd. de México, México.-El director general de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, afirmó que, si no se aprueba la reforma eléctrica propuesta por el Gobierno federal, será un suicidio para el País y se condenará a la desaparición de la empresa.

Al concluir su participación ante la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados con motivo del Tercer Informe de Gobierno, pero que sirvió para exponer los objetivos de la reforma, Bartlett pidió a los legisladores no permitir que se destruya a la CFE.

«¿Cómo podemos permitir que destruyan esa empresa? ¿Qué podemos hacer si al término del sexenio no genera energía, porque va cayendo por marrullerías? ¿se imaginan si nos quedamos sin la CFE?», planteó a los legisladores.

Tras hacer un recuento histórico de la creación de la Comisión y de cómo se intervino para impedir que los particulares controlaran la energía del País desde los gobiernos de Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos, el funcionario resaltó la gran inversión que ha hecho México en la empresa y en generar energía para todos los mexicanos.

«Destruir el aparato construido con el esfuerzo de todos, es el suicidio», afirmó.

Bartlett Díaz argumentó que dejar las cosas como están, con la aplicación de la reforma energética de 2013, los particulares seguirán creciendo en la generación de energía, mientras que la de la Comisión Federal de Electricidad irá en declive.

«Por eso el Presidente decidió irse a fondo y reformar la Constitución. Que el Estado sea el que retome el sistema eléctrico a través de la CFE, si no existiera la CFE estaríamos a merced de los intereses extranjeros», aseguró en su mensaje final.

Dijo que la legislación actual tiene una serie de trampas, que hacen que crezcan cada vez más los privados y que debilitan a la empresa pública.

Esa es una de las razones por las que debe pasar la reforma, agregó.

«Debe pasar porque lo que han hecho es un desastre para el País y no garantiza que podamos tener electricidad más adelante», dijo ante legisladores del bloque mayoritario, porque los de la Oposición ya habían dejado el Salón Verde de San Lázaro.