Jorge Ricardo
Agencia Reforma

MORELOS, Edomex.-Los nuevos votantes mexiquenses de Morena parecen tan nuevos que no se saben las porras para la visita del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Les falla la identificación de las siglas, no reconocen los mensajes ocultos, entonan sin ritmo, se comportan como priistas hacia la elección de Gobernador del próximo año.
Por ejemplo, en San Sebastián Buenos Aires, Morelos, a media hora del Atlacomulco de Carlos Hank González y de Enrique Peña Nieto, los asistentes a la inauguración de una sucursal del Banco de Bienestar cargan cartulinas con los mensajes «Arriba la 4T», «Viva AMLO», «Que siga la Transformación», junto con dibujos de delfines que nadan entre las sillas dispuesta a un costado de la carretera, frente al banco. Quizás porque no hay mar cerca de aquí, pocos saben el significado de esos garabatos. Sebastián Cristino, un indígena otomí de 78 años, de gorra negra contra el frío y un montón de chamarras, que no sabe leer, mantiene su cartulina doblada.
«Me la dieron aquí, pero no sé qué signifique el delfín, por eso no la abro, no vaya a ser algo malo», dice y los demás se ríen en el grupo de personas que no por eso dejan de agitar sus cartulinas antes de la llegada del Presidente.
«Arriba las pancartas, pónganse de pie, compañeros, compañeras, así, bonito, eso», los anima uno de los operadores de Morena que los coordina. Se llama José Miguel Romo, es de Toluca, y explica que los delfines son por Delfina Gómez, la Secretaria de Educación que como alcaldesa de Texcoco cobró diezmo a los salarios de los empleados, y que hoy aspira de nuevo a ser Gobernadora.
Aclarado el punto, otra mujer pregunta qué hay que gritar cuando llegue el Presidente: «Entrénenos. Dígannos, ¿qué vamos a decir?», suplica entre el remolino de cartulinas, y ahí es donde cobran relevancia los operadores morenistas de jeans y chalecos morados. «¡Viva AMLO! ¡Viva AMLO!», les aconsejan. Una «Servidora de la Nación», que por ley no podría hacer campaña, los conmina a decir: «¡Más fuerte, Viva AMLO!».
Reynalda Cristino, otomí de 75 años, analfabeta y beneficiaría igual que su hermano del pago de la pensión, sujeta su cartulina contra su pecho, hasta que le gritan que está de cabeza: «Es un honor estar con Obrador».
El Presidente ya entró por la calle saludando a todo mundo detrás de las vallas.
Ayer, una semana después de que los aspirantes de Morena a la Presidencia y a la gubernatura armaran un mitin en Toluca para decir que están unidos y dispuestos a arrebatar el mayor feudo priista, López Obrador organizó tres inauguraciones de su Banco del Bienestar en el Estado de México. Según el Mandatario se va a dispersar miles de millones de pesos de manera directa: 600 mil millones de pesos a 25 millones de familias este año.
«Trabajamos en una muy amplia política de bienestar como nunca antes se ha hecho para darle más al que menos tiene, y que el que tiene más pague sus impuestos», presume Ariadna Montiel, la Secretaria de Bienestar, y eso hace eco entre los movilizados.
A gritos, desde el primer mitin, los asistentes le piden a López Obrador reelegirse. «¡Seis años más! ¡Seis años más!».
«Les voy a explicar, miren, por qué no soy partidario de la reelección», responde el Presidente en Acambay, en el segundo evento del día. Dice que por ideales, por la búsqueda de un relevo generacional y por no tenerle apego al poder. «Y añado otra cosa: ya estoy chocheando también», bromea AMLO. Pero ya en modo serio, asegura que se lo impide la Constitución.
En Acambay, también cerca del terruño de Peña Nieto, aparecen de nuevo los delfines, y también las rechiflas contra el Gobernador priista Alfredo del Mazo, pelo blanco, rosa de la cara por el bochorno.
«Todos fuimos priistas, pero no se puede seguir siendo priista después de muchas traiciones», acepta Luis Sánchez, quien coordina las porras entre los viejitos de este municipio mexiquense. El hombre lleva una sudadera roja, una barba como la del diputado Gerardo Fernández Noroña, su candidato para 2024, un acordeón con las porras: «¡Presidente, el pueblo está contigo!», «Te queremos, Presidente!», «¡Es un honor estar con Obrador!».
El orgulloso ex priista es hoy orgulloso morenista.»El Presidente es el mejor de los patriotas que hemos tenido a lo largo de la época moderna», responde en el pequeño corral de vallas junto al templete donde vigila los ánimos.
Por la tarde en Ixtlahuaca, a la tercera inauguración, llega una banda de música, vendedores de pejeluches, mujeres tristes cargando sus mochilas sucias del Gobierno de Del Mazo, artesanas Mazahuas que no dejan de bordar y un grupo con cachuchas de Morena y las leyenda: «Mexiquenses de corazón. H. M».
«Son por Higinio Martínez (aspirante también en el estado), fuimos a Toluca a un mitin del candidato, y de ahí nos venimos», explica una mujer con chaleco de Morena. «La verdad, bien a bien no sé», añade quitándose la gorra, rascando con el dedo las iniciales, un campesino que fue a pedir ayuda para comprar un tractor.
«¡Fuera del Mazo!», «Fuera ratero!», «¡Fuera el PRI», le gritan en ese lugar al que parece hoy último priista del Estado de México.

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