Alejandro León
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La fundación Antonio Haghenbeck ha recibido diversas llamadas telefónicas en las que habitantes de la CDMX piden ayuda por animales de compañía que se quedaron solos debido a que sus dueños o familias murieron durante la pandemia.
Debido a la crisis sanitaria, la fundación que rescata y da cuidado veterinario a animales que viven en las calles, agregó un nuevo requisito para quienes quieran adoptar un perro: saber qué ocurrirá con él si los adoptantes llegan a morir.
“Nos llegaron llamadas de gente que nos decían: ‘es que mis vecinos de arriba se murieron todos y se quedó solo el perro’ o, ‘mi vecino, mi hermano vivía solo con su perro, se murió y ahora no hay quién se haga cargo del perro’.
“Eso también fue un aspecto bastante desgarrador, (hay) perros que de plano se tuvieron que quedar en la calle porque, no solamente por el tema económico, si no porque la familia completa o el único integrante había fallecido”, declaró a REFORMA, Rodrigo Zavala, coordinador de Adopciones del programa “Cambia un Destino” de la fundación Antonio Haghenbeck.
La crisis económica y sanitaria también provocó que disminuyeran las adopciones de animales de compañía que realiza la fundación. En 2019 tramitaron 372 adopciones en la Capital, sin embargo, para 2020 fueron 269.
Mariana Boy, titular de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), explicó que los albergues de animales a los que recurre el Gobierno de la Ciudad están saturados.
La dependencia promueve el programa AdoptaCDMX, mediante el cual, desde internet los capitalinos pueden adoptar perros y gatos que fueron rescatados de maltrato y que estaban abandonados en la calle.
Boy planteó que esa iniciativa puede abonar para que la Capital cuente con espacios disponibles en refugios, para así resguardar a las mascotas que padecían maltrato.
“Hoy por hoy, como están saturados los refugios. Es difícil que ellos (las asociaciones y activistas) mismos rescaten a nuevos animales porque ya no tienen dónde alojarlos y a nosotros nos sucede lo mismo, cuando recibimos animales en entrega voluntaria, si no tenemos un sitio dónde alojarlos, es difícil recibirlos porque no tenemos instalaciones.
“Mucho se habla de adopción en la Ciudad, pero, tenemos pocas acciones concretas que realmente faciliten que exista la adopción responsable”, explicó Mariana Boy.