Francisco de Anda
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.-Aunque la democracia directa es, en teoría, un ejercicio positivo que pone más poder en manos de los ciudadanos, existe el riesgo de que las consultas, plebiscitos y otros instrumentos de participación se perviertan al ser utilizados para legitimar a políticos o extender períodos de Gobierno, coincidieron especialistas.
José Bautista, Maestro en Política y Gestión Pública por el ITESO, advirtió que las figuras de participación ciudadana están siendo más utilizadas por los gobernantes que por los ciudadanos, y coincidió en que son mecanismos manipulables que se pueden usar de forma demagógica.
«Los ciudadanos sí se enfrentan con más obstáculos que cuando se impulsan desde los órganos de Gobierno y eso también tiene una explicación», señaló.
«En cierto sentido, son figuras que están utilizando los Gobiernos para legitimar sus decisiones y esa es también una limitación de este tipo de figuras».
A juicio de Bautista, hasta el momento no se ha visto voluntad de las autoridades para que los ciudadanos ejerzan a plenitud estos mecanismos de democracia directa.
Por su parte, Miguel Ángel Lara Otaola, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Sussex y maestro en Administración Pública y Políticas Públicas por el TEC de Monterrey, explicó que están los casos extremos de Augusto Pinochet, en Chile, así como de Hugo Chávez en Venezuela y Evo Morales, en Bolivia, quienes han usado la democracia participativa para legitimar su mandato o validar decisiones.
«Estos mecanismos se han utilizado en muchas ocasiones para legitimar y extender mandatos», sentenció el académico al participar en el Foro Consultas Populares en México y Jalisco: ¿para qué sirven estos mecanismos? organizado por el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) y realizado el 3 de septiembre pasado.
El lado positivo de la democracia directa es que permite conocer el interés y la postura de la ciudadanía en tiempo real, ayuda a fijar la agenda pública, ayuda a confirmar o rechazar decisiones públicas, leyes o cambios constitucionales, y favorece la deliberación pública, agregó el experto.
En el mismo foro, Carolina Toro, Licenciada en Ciencias Políticas por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, en Colombia, y maestra en Política y Gestión Pública por el ITESO, aseguró que no hay consenso en el mundo en torno a la creencia de que los mecanismos de democracia directa son positivos.
«Hay sus detractores, hay personas que dicen que estos mecanismos de democracia directa son instrumentos de demagogos, que se usan y ciertamente son utilizados por Gobiernos populistas y hay evidencia de ello», refirió.
Toro dijo que, aunque en México hay poca evidencia de prácticas de democracia directa, en el mundo hay ejercicios de los que se pueden rescatar aspectos positivos de la democracia participativa.