Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La falta de pago de los Créditos a la Palabra, en el que sólo cumplió el 0.04 por ciento, no es el único problema de ese programa, pues el Gobierno federal tampoco dio asesorías a los microempresarios ni dio seguimiento sobre el destino o los resultados del préstamo.
En febrero, en su reporte sobre la Cuenta Pública de 2020, la Auditoría Superior de la Federación reveló que los Créditos a la Palabra arrancaron sin que la Secretaría de Economía, responsable del programa, tuviera un diagnóstico de los posibles beneficiarios, sin planeación ni metas y tampoco dio asesoría a los microempresarios y menos seguimiento al negocio y los empleos.
«La carencia de una métrica y la falta de información dificultó comprobar el impacto de los resultados en la población atendida con los apoyos», concluyó.
Grupo REFORMA publicó que de 1 millón 457 mil 907 mexicanos que recibió un crédito a la palabra al inicio de la pandemia de Covid-19, sólo 680 lo han liquidado.
Para el investigador Gonzalo Hernández Licona, director de la Red de Pobreza Multidimensional de la Universidad de Oxford, el fracaso en el pago es una muestra de la ineficacia de programas del Gobierno federal para combatir la pobreza, pues sólo se concentran en repartir dinero.
«Ninguno de ellos tiene un esquema que apoye el tema productivo, porque el tema principal de López Obrador es dar dinero y si lo regresan o no, si lo pagan o no, no importa, porque lo que buscan es el control electoral», dijo.

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