Si bien la Unión Europea tiene la legislación más avanzada en materia de refugio, el sistema común de asilo mostró ser demasiado débil en 2015, indicó Ludger Pries, especialista de la Universidad de Ruhr, Alemania.
En lugar de que se hiciera efectivo, explicó, la mayoría de los Estados miembros optaron por desentenderse de la crisis, provocando que la mayoría de los refugiados se concentren en solo unos cuantos países como Alemania y Suecia.
“Esta no es una crisis de número de refugiados, es una crisis de solidaridad”, remarcó durante un seminario en El Colegio de México.
Señaló que Europa ha optado por políticas de externalización de fronteras para lidiar con los refugiados, como demuestran el cierre de la ruta de los Balcanes, el pacto de Alemania con Turquía para aceptar a migrantes sirios, los puntos de recepción instalados en Italia y Grecia y la propuesta de abrir centros de recepción en Libia.
Tanto en África como en el Medio Oriente y Centroamérica, apuntó, la base del refugio parte de un círculo vicioso donde en los lugares de origen hay falta de desarrollo económico, violencia y migración forzada.
“Si las soluciones no van a los lugares donde ocurren estas crisis humanitarias, la gente va a ir a aquellos lugares donde esperan obtener soluciones. Ésta sera la eterna ley del siglo 21”, advirtió.
“La Unión Europea y Estados Unidos tienden a externalizar el reto del refugio al pasar el rol de controlar y amortiguar el impacto de este círculo vicioso a países de tránsito como Turquía y como México”.