Sonia del Valle 
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 21-Feb.- Una de las afecciones más frecuentes debido al uso prolongado de computadoras es el síndrome de ojo seco, originado por la disminución de la cantidad de lágrimas que produce el organismo y la reducción de parpadeos, según un estudio del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
“A partir de los 40 años, la producción de lágrimas del ser humano disminuye entre 40 y 50 por ciento, pero por cuestiones fisiológicas, el problema se presenta más en las mujeres y, si a ello le agregamos que hay quienes pasan largas jornadas frente a una pantalla, la situación se agudiza más”, señaló la investigadora del Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS), Unidad Santo Tomás, María Eulogia Peralta Peralta.
Indicó que el calor que emiten los rayos generados por la computadora provoca disminución de la cantidad de lágrimas, por lo que es importante que la pantalla cuente con un protector o que el usuario emplee lentes color ámbar para reducir la radiación.
Peralta explicó que la distancia entre el monitor y la persona debe ser entre 50 y 60 centímetros; además, la pantalla debe colocarse 10 centímetros por debajo de los ojos, de modo que el único movimiento sea el de la vista enfocando al monitor y al teclado, sin desplazar el cuello.
En el estudio, dijo, participaron 52 trabajadoras de distintas escuelas del IPN, cuyas edades oscilan entre 40 y 58 años; todas ellas laboran frente a un monitor ocho horas en promedio, y sólo 22 contaron con las condiciones y elementos indispensables para el cuidado de su vista.
“Las trabajadoras presentaban molestias internas como sensación de tener tierra o algún cuerpo extraño, comezón, visión borrosa, ardor y ojos rojos; molestias provocadas por la falta de lubricación, la cual en casos crónicos puede generar conjuntivitis alérgica o infecciosa, así como alteraciones a nivel de la córnea.
“Estas manifestaciones se deben atender antes de que se conviertan en un problema crónico”, agregó.
Mediante la aplicación de una tintura especial llamada fluoresceína, explicó, se corroboró que entre más tiempo pasa una persona frente a una computadora, la cantidad de lágrimas es menor, lo que genera resequedad en la córnea.
Expuso que en condiciones normales una lágrima tarda de 10 a 15 segundos en romperse, pero cuando una persona tiene síndrome de ojo seco sucede en tres o cuatro segundos.
La académica explicó que una persona parpadea alrededor de 20 veces por minuto, pero esta función podría disminuir hasta 50 por ciento por dicha afectación, que provoca insuficiencia en la lubricación de la córnea porque las lágrimas no pueden esparcirse adecuadamente en el globo ocular.
Cuando la jornada es mayor de ocho horas frente a una pantalla, se recomienda tomar mucha agua para evitar la resequedad, levantarse cada dos horas para caminar unos minutos, además de mirar a lo lejos y parpadear para generar las lágrimas necesarias, según la investigadora.