Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El perfil comunitario bajo el que pretende formar a los estudiantes el actual Gobierno, no necesariamente garantizará la calidad en el aprendizaje, sino que al confundir con campos formativos y fases, podría bajar la calidad en los conocimientos, advirtió Gilberto Guevara Niebla, ex subsecretario de Educación Básica.
En la propuesta del nuevo plan educativo, la SEP propone dividir los 13 grados de la educación básica en seis fases de aprendizaje, con el objetivo de «dedicar mayor tiempo a los procesos cognitivos, sociales, culturales que las y los estudiantes requieren para el desarrollo óptimo de sus capacidades».
El «Marco Curricular y Plan de Estudios 2022 de la Educación Básica Mexicana», elaborado por la Dirección General de Desarrollo Curricular, contempla las fases: educación inicial, preescolar, primero y segundo de primaria, tercero y cuarto de primaria, quinto y sexto de primaria y los tres grados de secundaria.
El objetivo es «como horizonte de la formación básica» formar al alumno con un perfil comunitario para que interprete fenómenos, hechos o situaciones históricas, culturales, naturales y sociales a partir de su entorno.
A su vez, el plan de estudios delinea cinco ejes articuladores: pensamiento crítico, interculturalidad crítica, igualdad de género, vida saludable y fomento a la lectura y a la escritura.
Y para su operación, la educación estará dividida en campos formativos que serán impartidos para cada fase de acuerdo al grado escolar, con tiempos propuestos para las siguientes secciones: lenguajes, saberes y pensamiento científico, ética, naturaleza y sociedad y de lo humano a lo comunitario.
En el documento de 157 páginas se propone que en las aulas, con base en el contexto del educando y en intereses de la comunidad, el docente plantee interrogantes o problemas para que se halle alguna solución.
Guevara Niebla, director de Investigación Educativa de la Universidad de Guadalajara, consideró innecesario el cambio curricular en un contexto de carencias, rezagos, recortes presupuestales, y consideró que además de precipitado, no hay una planeación definida.
Recordó que eso de dividir a los planes de estudio en fases no es nuevo, pues también se aplicó en 2011; sin embargo, en ese entonces los cambios se aplicaron de manera paulatina, de la mano de especialistas, y definieron tiempos de aplicación, para consolidar los materiales escolares.
Consideró un desatino que se mezclen, confundan o prioricen materias basadas en conocimientos científicos con campos formativos.
«Toman un concepto de conocimiento que pone en igualdad de circunstancias, como equivalentes, al conocimiento científico con el conocimiento, por así decirlo, popular; es decir, la cultura popular. Algunos pensamos que de ninguna manera son equivalentes, un concepto científico con una superstición, un prejuicio.
«En consecuencia, si la escuela va a resultar una mezcla de conocimientos científicos, estructurados, organizados lógicamente, y conocimientos informales que se producen en la comunidad, pues lo más probable es que la disciplina, el rigor y la calidad del servicio educativo se derrumbe, se venga abajo, eso es lo que nos preocupa a todos», agregó.
De acuerdo con el especialista, con esa propuesta educativa no se garantizará que el alumno egrese con un perfil de calidad o aprendizajes esperados de acuerdo con el grado escolar, lo que, pronosticó, empeorará con las múltiples carencias económicas, estructurales y de capacitación del magisterio.
«Creció la matrícula, lamentablemente lo que no creció en paralelo fue el presupuesto educativo. Es lamentablemente una escuela de muy baja calidad, porque de la infraestructura misma, las escuelas mismas ofrecen un espectáculo deplorable gran parte de ellas… Además, nuestros profesores no reciben una educación satisfactoria y, por otro lado, reciben un salario miserable», apuntó.

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