Los malos ejemplos de los adultos son un peligro para la vida de la juventud, advirtió el obispo de la Diócesis, José María de la Torre Martín, ante más de veinte mil adolescentes reunidos en esta ciudad con motivo del XXXII Encuentro Nacional de Jóvenes en el Espíritu Santo (ENJES).
Consideró que la generación juvenil de este momento vive en confusión constante, derivada de que muchos padres no saben cómo transmitir la fe a sus hijos y aunado a ellos, los adultos que los rodean en su ámbito, personajes públicos e incluso sacerdotes y obispos “no somos verdaderos ejemplos evangélicos para ellos”.
En su mensaje, en el marco de los trabajos del ENJES, que este fin de semana se llevó a cabo en la Isla San Marcos, el pastor diocesano indicó que en ese contexto, el gran problema de muchos jóvenes es que no se fijan ideales.
“Y es que no hay para ellos referentes claros para ordenar sus vidas, por lo que la renovación carismática les presenta a Jesús y el Evangelio encarnado por Él, para encontrar paz, justicia, amor, bondad, misericordia, perdón, mansedumbre, generosidad, solidaridad y todos los valores personificados en Cristo”.
Durante la misa, el obispo refirió la figura de Martha, hermana de Lázaro, como ejemplo de confianza en Jesús, un relato del evangelio acerca de una situación dolorosa y desesperada porque se lloraba a un hermano muerto que, en la fe en Cristo, resucita.
De la misma manera, dijo, “hoy todos llevamos cadáveres en el corazón por angustias, preocupaciones, tristezas y frustraciones que parecen irresolubles, y la petición para ello es que Cristo despierte la esperanza y resucite razones para vivir y seguir luchando, además de que genere fe en nuestro corazón”.
“Esa es la plegaria por los jóvenes, pues Jesús es el único que puede sacarnos de nuestros problemas y solucionar en definitiva las interrogantes más profundas de nuestro ser”, agregó.
Asimismo, dijo que los jóvenes necesitan que los adultos sean verdaderos ejemplos, pues están viviendo un ambiente plural, variado, relativista y la invitación constante a consumir, en la idea de que es mejor la apariencia que la esencia.
Los invitó finalmente a reflexionar y encontrar en Cristo la razón para salir de la vida cómoda y del estilo de vida excitante y atractivo, y conocer la esencia del esfuerzo, la responsabilidad, honestidad y rectitud.