Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Los adultos mayores que han sobrevivido a la pandemia lo han hecho, en algunos casos, en asilos que ya sufren carencias; otros han perdido su empleo y se las ingenian para obtener algo de ingresos.
Marcelina García Pavón cumplió 79 años el 26 de abril. Los médicos le cantaron Las Mañanitas en un hospital del ISSSTE de Veracruz, tras 20 días de haber sido internada por Covid-19.
“Estuve muerta y todavía estoy”, dice doña Marcelina ya de vuelta en su casa desde el 2 de mayo.
En el Centro de la CDMX, en la Fundación para Ancianos Concepción Béistegui, que atiende a 78 personas –la mayoría abandonadas—, se prohibieron las visitas, se impuso el uso de cubrebocas y se colocó un balde de agua con cloro en la entrada para limpiarse los zapatos.
El director, Agustín Soto Nachón, se siente a la merced de la suerte. Hoy nececesitan dinero para que el centro siga subsistiendo.
“Yo estoy muy sano, mi problema es que no tengo para comer”, dice Enrique Peyrot Moratilla, un capitalino de 75 años que vive en Zapopan, y se quedó sin su trabajo de empacador en un supermercado.
Desde el 8 de abril puso un puesto de quesadillas y pozole en su cochera.