Eduardo Cedillo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Suspendida de una cuerda, una bolsa negra de basura sellada y con forma humana se balancea mientras cuelga de un poste que cuenta con una cámara del C5, en la Avenida Gavillero de Magdalena Contreras.
Pero el bulto no se trata de una obra del narcotráfico, sino de un adorno por la temporada de Halloween y de Día de Muertos.
Este tipo de decoración se multiplicó en las calles capitalinas, en fachadas de casas y en el acceso a negocios. Incluso en vehículos.
«Quien hace eso está denotando una posible afectación de esa violencia, una posible aceptación y normalización de esa violencia, desde los sistemas moral y social», explicó el académico Ernesto López Portillo.
Los adornos, en tanto que expresiones culturales, detalló López Portillo, visibilizan cuán normalizadas están las prácticas violentas para los habitantes de la Ciudad de México, dado su constante convivencias con las mismas.
«Yo normalizo la violencia desde lo moral y desde lo social, pero el Estado también normaliza la violencia desde su impunidad, desde la reproducción de la impunidad», indicó el coordinador del programa de seguridad ciudadana de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México.
Más allá de simplemente aceptarlas, las personas las reproducen como parte de su vida cotidiana y es ahí donde radica el principal problema, apuntó.
Sobre la Calle Toledo, en Colonia Juárez, hay un «embolsado» en el piso esperando a ser colgado en el exterior de una tienda de productos estéticos.
«La idea era no gastar tanto dinero y entonces se nos ocurrió pintar nada más así. La bolsa tiene cartón reciclado y así lo hicimos», contó Verónica Ramírez, de 50 años, quien trabaja en el establecimiento.
El aparador de lugar está pintado con manchas que asemejan rastros de sangre. La bolsa negra sellada con cinta adhesiva es colgada diariamente desde principios de octubre frente a este vidrio, por la temporada. Del bulto cuelga una hoja que asemeja un narcomensaje con la leyenda ‘Feliz Día de Muertos’.
«Eso (la violencia) es lo que está pasando todos los días. No lo sabemos al 100 por ciento, pero todos los días pasa esto. Por eso lo hicimos así», dijo Ramírez.
La encargada aseguró que su adorno ha robado las miradas de locatarios y peatones que pasan por la vialidad.
«Esa es nuestra crisis, nuestra crisis es que los dos sistemas regulatorios informales, que son la moral y la cultura están aceptando las violencias y, por otro lado, el sistema formal regulatorio es ineficaz, que es la ley», apuntó López Portillo.

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