Antonio Baranda
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El Presidente Andrés Manuel López Obrador señala que la dificultad de combatir a los cárteles es que están “enraizados” y sostiene que lo más importante de esa lucha es dejarlos sin un “ejército” de reserva.

En su libro “A la mitad del camino”, el Mandatario reconoce que aminorar la violencia en el País y conseguir la tranquilidad es un gran desafío. No obstante, presume contar con los elementos indispensables para salir adelante.

“La dificultad radica en lo enraizadas que están las bandas o cárteles de la delincuencia organizada. Es un mal que viene de lejos, un proceso de descomposición que se toleró y alentó por gobiernos corruptos, que se alimentó y nutrió con el abandono del pueblo”, dice.

“Podrá llevarnos tiempo pacificar el País, pero la fórmula más segura es atender el fondo. La verdadera confrontación con los jefes de las bandas, la real, la profunda, la importante, es evitar que se lleven a los jóvenes y dejarlos solos, sin un ejército de reserva para delinquir”.

Como lo ha dicho en sus conferencias mañaneras, López Obrador argumenta que las bandas más importantes y sus principales jefes son herencia del periodo neoliberal. No obstante que en su periodo se han expandido organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Pone como ejemplos el Cártel Jalisco, que asegura que creció durante el mandato de Felipe Calderón; el Cártel de Santa Rosa de Lima, que surgió y se desarrolló “bajo el dominio del PAN en Guanajuato”; así como los Cárteles de Sinaloa, El Golfo y Los Zetas.

“Todo lo cual, como es obvio, ya existía y nos tocó de herencia, como si se tratara de calarnos y ver si somos capaces de enfrentar uno de los grandes y graves problemas nacionales de nuestro tiempo”, agrega.

“Aun con la complejidad del asunto, no deja de representar una gran oportunidad para acreditar con hechos la efectividad de nuestra convicción humanista de no responder a la violencia con la violencia ni combatir el mal con el mal”.

López Obrador incluye en su libro una anécdota del ex Presidente Enrique Peña Nieto quien, según el Mandatario, le confesó de manera sincera durante el periodo de transición que no había podido resolver el problema de la violencia a pesar de la detención del “Chapo” Guzmán.

“Ante esta confusión guardé silencio, pero me quedé pensando que no debía ser esa nuestra estrategia principal; desde luego, si se podía capturar a capos, se haría, pero no serviría de mucho porque si no se atendía el origen del problema pronto surgirían otros y otros”, expone.

“De modo que, bajo el principio de que la paz es fruto de la justicia, estamos atendiendo a los jóvenes, creando empleos, haciendo realidad el derecho a la educación, combatiendo la pobreza, fortaleciendo valores culturales, morales y espirituales”.

Como resultados en materia anticrimen, López Obrador destaca la reducción de los homicidios en 0.5 por ciento, aunque no precisa en qué periodo, así como la disminución del huachicol en 95 por ciento y el secuestro en 18 por ciento, entre otros datos.

De la misma manera que lo hace en muchos de su eventos, el Presidente hace un amplio reconocimiento a las Fuerzas Armadas por sus resultados en seguridad, su entrega al pueblo y su aportación al desarrollo y bienestar de la población.

“Con ellas contenemos a la delincuencia organizada e impulsamos la reconstrucción de la seguridad y de la paz en las regiones del País más afectadas por la violencia delictiva”, agrega en el capítulo titulado “Paz y felicidad”.