Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

El Instituto de Educación en el estado, desde su creación en 1992 y hasta la fecha, ha tenido ya varias administraciones, las cuales, respectivamente, trataron de cumplir con las funciones que el  organismo tiene encomendadas para la prestación de servicios educativos. Unas más que otras, pero todas intentaron hacer lo que consideraron más apropiado para que el Instituto brindara educación a niños, adolescentes y jóvenes, de la entidad.

Sin embargo, analizando con mayor rigor el trabajo realizado y los resultados obtenidos, se puede concluir que una de las administraciones logró grandes avances hacia la calidad educativa, con reconocimiento nacional. Era deseable que todas las administraciones tuvieran el mismo buen  desempeño; pero, la mayoría no se sujetó al rumbo adecuado para poder sostener y extender la educación de progreso continuo; consecuentemente, hubo  estancamientos. ¿Qué pasó o qué no pasó en estos casos? La idea generalizada es que centraron sus acciones, casi exclusivamente, en los trámites burocráticos, como atender, preponderantemente, asuntos financieros, de recursos materiales y cuestiones políticas; así como tramitar cuestiones inherentes a docentes, niños, padres de familia, escuelas, dependencias gubernamentales y una gran variedad de eventos, entre otros. Y, por ende, desatendieron, gran parte del tiempo, el propósito esencial del Instituto que es promover el aprendizaje de los alumnos, un aprendizaje de calidad a la que tienen derecho los estudiantes. Desde luego, los trámites de distintos asuntos sí requieren atención, pero ésta debe ser ágil y efectiva por parte de los encargados ex profeso; y que los responsables de lo técnico pedagógico, por su parte, se dediquen a este rubro fundamental. No se debe olvidar que los recursos financieros y materiales son medios para lograr lo más importante que es brindar educación de calidad. En otras palabras, los recursos son medios, no fines en sí mismos. Ahora bien, cuando a nivel central se prioriza la tramitología, esta práctica influye y se refleja en la gestión de las escuelas, de tal manera que no pocos directores están más preocupados y ocupados en la gestión de sillas, mesas y pintura para la planta física del plantel, entre otras cosas; descuidando lo que está o no está pasando en los salones; no se dan cuenta si las clases están siendo bien explicadas; si los alumnos están aprendiendo; si se está atendiendo a los alumnos con problemas de aprendizaje y si se está regularizando a los alumnos con rezago académico; en fin, hacen a un lado la razón de ser de la escuela: que los niños aprendan, efectivamente, cosas importantes para su vida. Las sillas, el remozamiento y la pintura del plantel son medios o condiciones para mejorar aprendizajes.

La administración que sí logró importantes avances en materia educativa, eso fue lo que hizo: puso los recursos financieros y materiales, del organismo, al servicio de la calidad educativa. Para ello, desde el inicio de su gestión, seleccionó a los profesionales más destacados en la educación, los cuales ya habían demostrado en los hechos capacidad pedagógica, organizativa y de gestión. Por otra parte, buscó personas experimentadas en el  manejo administrativo de recursos financieros y materiales, y que fueran honestas y responsables. Tanto los administradores de los recursos como los responsables de lo técnico pedagógico fueron ubicados en la estructura organizativa del Instituto, estrictamente, de conformidad a su perfil y de acuerdo a los requerimientos del proyecto educativo, previamente diseñado. De esta manera, administradores y pedagogos hicieron  equipo para cumplir con el propósito común de brindar a niños, adolescentes y jóvenes, de Aguascalientes, educación de calidad.Y fue posible avanzar hacia este objetivo.

¿Qué hará la próxima administración, del IEA, en materia educativa? Está en manos de ella y de las próximas autoridades estatales. Los maestros estaremos dispuestos para cumplir con la parte que nos corresponda.

¡Participa con tu opinión!