En la pequeña capilla del Cristo Roto, cerca del embarcadero en la presa Calles de San José de Gracia, hay un libro de testimonios, por demás interesante. Lo abro y comienzo a leer. Casi invariablemente se trata de mensajes cortos, y los textos no son como en los exvotos tradicionales, aquellas pinturas realizadas en hojas de lámina tamaño media carta que se dejaban en los templos, que mostraban una escena determinada, un accidente, una sala de operaciones, una pelea, etc.,y al lado la imagen sagrada a quien se dirigía el retablo. En los textos se agradecía, o el milagro, o el haber salido con bien de algún trance peligroso.

No, en este libro se expresa más bien la petición de protección y en general todo lo que se escribe gira en torno a la familia, algún hijo descarriado en las drogas, una nuera enfrentada y/o una suegra metiche… También abundan las palabras de gratitud por haber venido a este lugar; por haber conocido al Cristo Roto, las peticiones de salud, de protección. Algunas personas se acuerdan del mundo y piden la paz, pero sin referencia a los actuales conflictos armados, en Ucrania y Gaza, o piden la protección de los niños, de los ancianos, protección para la juventud “que anda perdida en drogas”, los enfermos, los matrimonios, las embarazadas y hasta los difuntos. De igual manera, la mayoría están firmados, con nombres de personas o familias, pero algunos no, pero ¿qué importa? ¡Dios lo sabe todo! ¡Faltaba más!; Él sabrá quiénle escribe; Él lo sabe todo de todos y al mismo tiempo…

Vayan algunos ejemplos: “Santísimo Señor del Cristo Roto. Te pido humildemente porque le den la base de actuario a mi hijo Rogelio, Toques el corazón de mi nuera y de mi hijo Rubén, y a mí dame salud y fuerza para soportar todo lo que tu bondad me mande. Otra mujer pide: “que nuestro amor dure por siempre y que mi suegra me quiera mucho. Gracias Papá Dios”.

Te pido por la paz del mundo y de mi pueblo, de mi hogar, por mis hijos, en especial por mi hijo José Andrés, para que me lo guíes por el buen camino, tanto que anda por carretera, y por Mercedes, para que se me componga y por mi Marisol para que le vaya bien en todo su embarazo, y al momento de dar a luz hágase tu voluntad y no la mía y por la salud de mi hermana. Amén. Gracias a Dios por permitir venir a conocer aquí”.

En algunos destaca el laconismo: “Que se junten Dieguito y Dismer con su mamá. Cuídalos y protégelos. Que saquen a Diego de ese oyo (sic) Familia López cuídanos”. O este otro: “Mi Cristo Roto te pido que nos ayudes para que todo salga bien en la operación de mi mamá y que mi sobrino Sebastián se retire de las drogas”. “Siempre recuerdo este lugar, Cristo Roto, ¡Ruega por nosotros!”.

Este tiene que ver con un negocio: “Gracias, hermano Jesús por la reparación de mi CNC-Leadwell y por la otra máquina de Marco Antonio Córdoba León”.

Este me sacó una sonrisa: “Hoy y to2 (sic) los días agradezco la salud, la vida de mi hijo, la mía y mi familia. Bendice siempre mi negocio p/q nunca falte en nuestra mesa los sagrados alimentos y a mis trabajadores también. Te pido x mi abuela Lupe, síguela conservando con bien, que mis metas que tengo en mi mente y en mi corazón se cumplan; así como mi más bello error (Mario), mi hermosa casa, mi negocio. Por favor retira a mi suegra latosa de nuestras vidas; dale sabiduría y entendimiento a Alexander para tomar sus decisiones, y que sean las mejores. Sí él es para mí, que se quede, si no es para mí, el tiempo y tú me lo dirán, blinda mi corazón del dolor y dame siempre fuerzas para ver crecer a mi hijo, amén…”.

Me parece que este que viene sintetiza la visión de lo sagrado y mágico que tienen muchas personas, la conciencia de la fragilidad humana y la necesidad de ampararse en una entidad superior a ellos, a sus fuerzas, segura y bienhechora, que prácticamente por arte de magia resolverá aquello que los rebasa y oprime; que ofrece la certeza de que todo irá bien. Y dice: “Diosito me dio mucha alegría enterarme que eras un Cristo muy milagroso y en este viaje que hice con mi esposo a Aguascalientes quiero pedirte por la salud de mi mamá. Tiene cáncer y está en una etapa avanzada. Estoy muy preocupada porque no quiero que sufra. Tengo mucha fe de que se va a curar con tu ayuda. Necesitamos un milagro y yo sé que tú puedes hacerlo Diosito. Somos de Querétaro y yo sé que regresare para agradecerte”.

Por mi parte el único milagro que le conozco a esta imagen, es la de haber impulsado la transformación integral de San José de Gracia. ¿O no?

A propósito de esta dama queretana, es una lástima que sólo en pocas ocasiones la gente da cuenta de su lugar de origen, pero los hay de Arteaga, Coahuila, Monterrey y Guadalupe, Nuevo León, San Juan del Río, y Querétaro, Querétaro, Acapulco y Xaltianguis, ambos del estado de Guerrero, así como La Providencia. Por mi parte recuerdo que en una ocasión vi otro, al pie de la escultura, de alguien de Texcoco, estado de México. También sé que existe un “circuito turístico religioso” que en el que se realizan viajes con escala en el Santo Niño de Atocha, en Plateros, Zacatecas, el Cristo Roto y la Virgen de San Juan.

Por cierto, ¿Sabe usted por qué San José de Gracia es tan ingridor? La próxima semana se lo cuento.(Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).