Lorenzo Rodríguez G.

Yo no lo sé de cierto… Toñito… así nomás… en el tiempo se han de haber perdido sus apellidos en la memoria colectiva… ha de ser quizá una de las miles de historias con rostro humano del Centenario Hospital Miguel Hidalgo…

Dicen que su madre se lo dejó, se lo dio “dao” a Doña Lorenza… y cuando Toñito tenía cinco años fue atropellado por un camión… llegó al Hospital y nunca más pudo caminar, sus piernas quedaron sin funcionar… desde entonces, también Doña Lorenza lo abandonó… qué habrá pasado que hasta las atentas y eficaces trabajadoras sociales le perdieron la pista…

A los cinco años Toñito llegó como paciente al Hospital y su paciencia llegó hasta los 48 años, hasta que murió. Pero él ganó una gran familia, miles de profesionales de la salud que en su momento pasamos años de formación y de trabajo en las aulas vivientes del hospital, lo hicimos parte de nuestra familia y él nos hizo “su familia”… Su fortuna era pues una familia rotatoria, cambiante por semestres, años y cursos…

Échenle cuentas, cerca de 120 años del Centenario Hospital, Toñito vivió allí 43. Una tercera parte de la vida institucional y toda una vida personal conociendo gente, dialogando, aprendiendo él a su vez del contacto humano. Cuentan que supo y se alegraba del cariño de “su mamá Azul”… en el tiempo que la señora Azul V. de Landeros presidió el DIF estatal y lo visitaba con cierta frecuencia.

Toñito creció, acudió a la primaria, a la secundaria y hasta a la Preparatoria Morelos… siempre en su inseparable silla de ruedas… qué orgullosa se ha de sentir la trabajadora social que acudía a sus juntas escolares y a firmar sus boletas de calificación.

Toñito creció… intentó volar… entendió que podía ser autosuficiente y pidió trabajo como vigilante en el Hospital Hidalgo, se le concedió y pasó sus últimos años en las puertas de su casa de siempre, con los rostros que él de siempre conocía… nunca pues, fue un ser abandonado, fue un maestro que nos enseñó a tratar de ser libres, a pesar de las limitantes del cuerpo y de la enfermedad… era pues, un ser de luz…

Descanse en paz…

Su cuerpo estuvo en la funeraria La Gloria, luego le dieron sepultura; algunos amigos y conocidos fueron a darle un último saludo…

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