Natalia Vitela
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Tras la reciente actualización del semáforo epidemiológico, que ubicó a 13 entidades en amarillo; 17, en naranja; dos, en verde y ninguna en rojo, expertos aseguraron que desde un principio ha sido un lineamiento poco claro y que cada autoridad estatal y local interpreta a conveniencia.

“Cada color del semáforo no presenta con claridad las actividades que pueden y no realizarse, y en qué condiciones. Únicamente presenta ejemplos y sugerencias que cada autoridad estatal y local interpreta a conveniencia”, advirtió Miguel Betancourt, ex presidente de la Sociedad Mexicana de Salud Pública.

El experto indicó que el problema ha sido que los estados han manejado sus propios semáforos con distintos cálculos o resultados del semáforo federal, lo que ha llevado a que cada autoridad defina que abrir y que cerrar muchas veces sin una congruencia con el nivel de riesgo.

“Por ejemplo, las numerosas semanas que la Ciudad de México se mantuvo en naranja pero abriendo de manera semanal nuevas actividades a pesar de no cambiar el semáforo; o la decisión de no cerrar actividades a pesar de haber regresado a rojo hace unas cuantas semanas”.

Para el especialista, el semáforo no tiene utilidad si no indica claramente las conductas específicas a seguir en cada nivel de riesgo pues de no ser así confunde a la ciudadanía y pierde relevancia.

Por su parte, el experto en Salud Pública Malaquías López Cervantes consideró que el semáforo está diseñado para que se maneje de la manera políticamente más conveniente.
“Está prácticamente imposible de interpretar si están bien o están mal, si deben de cambiar de color o no es muy relativo y hay estados como Chiapas donde la vacunación ha sido baja y ha estado en verde y lo que sucede es que que no se notifica”.