Estefania Escobar
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La Policía Nacional de Nicaragua irrumpió la madrugada de ayer en la Curia Episcopal de Matagalpa para llevarse al Obispo Rolando Álvarez y a 8 personas más que estaban sitiadas en la residencia hace más de 15 días.
Los hechos ocurrieron entre las 2:00 y 3:00 de la madrugada, fueron sacados con «violencia» y posteriormente trasladados a la capital, a unos 130 kilómetros de distancia, según reportaron a REFORMA defensores de derechos humanos.
El Monseñor -crítico del Presidente Daniel Ortega- fue puesto bajo arresto domiciliar en la casa de su familia, que fue previamente allanada por los oficiales para retirar de la vivienda todo tipo de comunicación con el exterior, aseguró Wendy Quintero, periodista y miembro del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más.
«A los otros, que son ocho personas más, entre sacerdotes, seminaristas y un laico, que es un camarógrafo, los tienen en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial, que son las celdas conocidas como El Nuevo Chipote, donde están otros presos políticos y done se hacen actos de tortura», señaló en entrevista.
La activista dijo que se trata de una acción ilegal, porque la ley «no permite estos operativos en la madrugada» y que en este caso, «ni siquiera había una orden de captura».
«La Policía Nacional se está tomando atribuciones que no le corresponden (…) es completamente violatorio», agregó.
El arresto del Álvarez causó indignación generalizada entre la comunidad eclesiástica latinoamericana, pero hasta ayer el Papa Francisco o algún representante de El Vaticano no se había pronunciado al respecto.