Las instalaciones de la Universidad Politécnica de Aguascalientes muestran abandono, lo que afecta la calidad de vida de sus estudiantes y maestros. Jardineras y canchas con pastos secos, basura acumulada, baños descompuestos y plantas de tratamiento fuera de servicio son sólo algunas de las condiciones que enfrentan diariamente los miembros de esta comunidad educativa.

Desde hace meses, la falta de mantenimiento ha sido evidente. La pintura de los edificios está deteriorada, los casilleros permanecen cerrados y no hay personal de jardinería. Esta desatención ha generado un ambiente desolador y perjudicial para quienes acuden a la institución.

La crisis de infraestructura se refleja también en lo organizacional: falta un director de Vinculación desde hace seis meses; además, casi no hay eventos ni actividades de promoción.

Empleados y estudiantes señalan que en la UPA hay caos y desunión, con una estructura organizacional que refleja el abandono físico de las instalaciones. La burocracia y la falta de seguimiento en temas críticos como el hostigamiento y acoso laboral agravan la situación.

La falta de mantenimiento no sólo afecta la apariencia de la universidad, sino también el bienestar y la productividad de la comunidad educativa. Los estudiantes expresan su frustración y desánimo ante un entorno que no favorece su desarrollo académico ni personal.

Es imperativo que las autoridades de la Universidad Politécnica de Aguascalientes tomen medidas inmediatas para revertir esta situación, por lo que se requiere una intervención urgente para mejorar las instalaciones y reestructurar la organización interna. Sólo así se podrá garantizar un entorno adecuado para el desarrollo académico y personal de estudiantes y maestros.

La comunidad educativa espera una respuesta pronta y efectiva de la administración. La UPA debe recuperar su compromiso con la excelencia y el bienestar de sus miembros para seguir siendo una institución de prestigio en el estado.