Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Además de los graves daños ocasionados por las obras del tramo 5 del Tren Maya en ríos subterráneos, cuevas y cenotes, ambientalistas documentaron ayer el peligro que corren restos arqueológicos y un hábitat que por la fauna existente denominaron «La gran casa de las tortugas».
Un grupo de especialistas recorrió ayer la zona donde las máquinas no han extirpado selva baja y mediana en Playa del Carmen, Quintana Roo, y explicaron que esto no se debe a la suspensión de un juez, sino a la presencia de una dolina -formación kárstica que se produce por disolución de la roca o por el derrumbe del techo de una cueva-.
«Veníamos siguiendo la ruta del Tren Maya, y aquí registramos el porqué no han seguido las obras», describió Ainat Gaia, espeleóloga y activista ambiental, mientras grababa un video en la zona.
Al continuar caminando, los ambientalistas hallaron el techo de una cueva, que según uno de los integrantes del grupo, tiene más de 60 metros de ancho.
«Estoy en una dolina muy grande justo en medio del eje del Tramo 5 sur del Tren Maya», contó otro de los ambientalistas quien se encontraba en el fondo de la cavidad.
«Calculo que mida de altura, desde la bóveda de cueva hasta aquí abajo, tal vez de 15 a 20 metros. De ancho tal vez 60 metros».
Al mapear la zona, los ambientalistas encontraron en el interior de la dolina el hábitat de unas tortugas.
Indicaron que este sitio fue bautizado debido a sus características como «U noj najil áako’ob», que del maya al español se traduce como «La gran casa de las tortugas».
Al continuar con el recorrido, los expertos también documentaron la existencia de unas escalinatas mayas y un altar.
«¡Chequen su tamaño! ¿Cómo van a pasar un tren encima de esto? ¿Lo piensan rellenar?», cuestionó Gaia.
La especialista aseveró que aunque los responsables de la obra busquen librar esta dolina, se encontraran con más cavidades en toda la zona.
«¡Claro que esto no pasaría si hubieran hecho estudios!», reprochó.
Actualmente este tramo del Tren Maya se encuentra detenido por la suspensión de un juez debido a que los responsables de la obra no cuentan con autorizaciones de impacto ambiental.
Sin embargo, activistas denunciaron que los trabajos siguieron a pesar de lo anterior.
En los dos días posteriores a la notificación, trabajadores del consorcio liderado por Grupo México, contratista de Fonatur, no interrumpieron desmontes, rellenos y aplanamientos, pero sólo en zonas planas.
Integrantes del colectivo Sélvame del Tren han hallado ocho cuevas debajo del trazo de las vías, en un trayecto de apenas 12 de los 60.7 kilómetros que comprenden el Tramo 5 sur del proyecto.

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