Érika Hernández
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Ex consejeros electorales acusaron al Presidente Andrés Manuel López Obrador de interferir en el proceso electoral a favor de su partido, Morena, lo que contamina más el ambiente electoral.
Pamela San Martín y Alfredo Figueroa coincidieron en que no es la primera vez que el INE está sujeto a la presión de actores políticos ni tampoco son inéditas las descalificaciones hacia consejeros.
Sin embargo, señalaron, sí es la primera vez que, públicamente, la descalificación y descrédito al INE se da desde el Ejecutivo federal y, contrario a lo que exigió en 2006 y 2012, ahora lo hace con mayor severidad y gravedad.
“Sí estamos ante hechos nuevos: que es el propio Presidente de la República quien hace esos señalamientos (contra el INE), pero a mí me preocupa algo más allá de eso, que estos señalamientos están acompañados de una intervención en el proceso electoral.
“Además, estamos pasando a las amenazas y eso ya no es válido. ¿Es válido cuestionar a la autoridad? Sí, sus decisiones, la congruencia de sus decisiones, sí, pero no lleva a validar que haya amenazas contra los consejeros”, apuntó San Martín.
Por ello, demandó, el INE y el Tribunal Electoral están obligados a tomar medidas para frenar la intervención del Presidente.
“Sin embargo, el Presidente debe ser el primer obligado en ajustarse a la Constitución, y si no lo hace se tienen que empezar los procedimientos correspondientes. Estamos en un contexto de una polarización absoluta.
“Cuando la regla de discusión es la descalificación del otro, sea cual sea lo que diga, del Presidente descalificando a todo el que se le oponga, a partir de su argumento de que son unos conservadores y quieren regresar a la corrupción del pasado, y la respuesta del otro lado, de señalar que estamos ante un autoritarismo absurdo y populismo brutal, eso no nos da herramientas para un proceso electoral con un voto informado y que se analicen las distintas opciones que tenemos en la boleta”, añadió la ex consejera.
En tanto, Figueroa aseguró que antes, en lo privado, había presiones de todos los actores, pero ahora López Obrador muestra una gran incongruencia al ponerse al nivel de Vicente Fox.
“La paradoja es que desde la tribuna presidencial se actúe no como Jefe de Estado, con alturas a permitir que los actores políticos lleven la voz cantante en la contienda, y que la autoridad, que se puede equivocar y cometer errores, sea objeto de un tribunal y de la propia presión que los actores ejercen sobre él.
“El Presidente está ejerciendo una presión indebida, está actuando como líder de un partido político, de un proyecto político, y no como Presidente. Su comportamiento es contradictorio, es sistemática su intervención. En nada contribuye a un clima de tranquilidad democrática, lo que espero y deseo es que tengamos una institución lo suficientemente fuerte”, añadió el ex consejero.