Claudia Guerrero
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Como director de Pemex, Emilio Lozoya no sólo compró plantas “chatarra” de fertilizantes, sino también un astillero en España que se encontraba en proceso de quiebra y que hoy registra pérdidas por 50 millones de euros.
La transacción registró tantas irregularidades que la petrolera presentó una denuncia ante la FGR por el delito de administración fraudulenta, informó Octavio Romero, director de Pemex.
En 2013, Lozoya propuso que Pemex Comercio Internacional (PMI) comprara las acciones del astillero español “Hijos de J. Barreras”.
En 2014, PMI pidió la construcción de una Unidad Habitacional Flotante (flotel) que costó 145 millones de euros.
Hoy el flotel está subutilizado y sin poderse vender, porque se compró a precios inflados.
Actualmente el astillero enfrenta una crisis financiera y Pemex –con el 51% de acciones–, busca negociar su venta.
El vínculo de la petrolera con el astillero J. Barreras surgió en el Gobierno de Felipe Calderón, cuando el fallecido Juan Camilo Mouriño, impulsó los primeros negocios con sus paisanos españoles y amigos de la familia.

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