Un arreglito por aquí, una levantadita por este otro lado, una estiradita en esta parte, en fin; actualmente, con mayor frecuencia, las personas tendemos a buscar métodos para mejorar nuestro aspecto físico, echando mano de dietas, ejercicio, maquillaje y hasta cirugías plásticas, lo que no tienen nada de malo siempre y cuando no se caiga en los excesos, de lo contrario se pudiera estar padeciendo el “trastorno dismórfico corporal”, advirtió el presidente del Colegio de Psicólogos de Aguascalientes, Aurelio Coronado Mares.
El especialista manifestó que los pacientes que tienden a obsesionarse con las cirugías o modificaciones corporales, podrían estar presentando este síndrome, el cual describe como una distorsión cognitiva del cuerpo, es decir, que la imagen física que percibe el paciente de sí mismo dista de la realidad.
Dicho padecimiento no puede ser atendido por un cirujano plástico aunque éste cuente con vasta preparación y experiencia, ya que el problema con las personas que lo sufren, engrandece cualquier defecto a nivel físico que pudieran tener, y por más cirugías estéticas que se hagan nunca estarán conformes.
Este tipo de trastorno lleva a la persona a percibirse con defectos físicos que no tiene o que si los tiene, son escasamente notorios.
Especificó que la dismorfia corporal puede ser el resultado de la ansiedad, además de cuestiones emocionales que afectan la manera cómo estas personas entienden su cuerpo.
Cuando se vive en un mundo donde se ha esteriotipado la belleza, suelen ser las mujeres quienes con mayor frecuencia buscan parecerse a las modelos de revista o actrices de cine o televisión, por tanto son las féminas quienes con mayor frecuencia presentan dicha alteración, aunque los varones no están exentos de padecerla, manifestó el psicólogo.
Por último, exhortó a las personas que se han obsesionado por verse impecables y no conformarse con nada, a acudir a las manos de un experto, que en este caso no sería un cirujano plástico, esteticista o cualquier otro, sino más bien algún psicólogo.