Es incuestionable que hace falta una “limpia” en las oficinas de planeación y educación básica del Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) para exorcizar a los fantasmas que de manera puntual llegan cada inicio del ciclo escolar. Es la única manera que se entiende que no se cubran las vacantes, lo que provoca que haya grupos que pasan semanas sin clases porque el docente asignado entró en etapa de prejubilación, solicitó un permiso, se enfermó o falleció.

Para solventar esas ausencias debe haber una relación de mentores que están a la espera de una oportunidad de trabajo, por lo que no hay razón valedera para que los alumnos se queden un solo día sin atención, algo que es elemental en cualquier centro de ocupación, principalmente en las empresas donde la producción está programada por día, semana, mes y año, que exige vigilar que todos los puestos estén debidamente cubiertos.

Se sabe que en equis escuela un grupo no tiene maestro porque los padres de familia hacen la denuncia pública y es entonces cuando empieza a actuar el IEA, por lo que pasarán varios días para que finalmente se extienda el nombramiento y que el suplente se haga cargo. En esta situación hay algo de responsabilidad del director o directora del plantel, quien debería exigir un resultado inmediato y no esperar a que administrativamente sea determinado.

El caso más reciente, o al menos el que se conoció públicamente, tuvo lugar el pasado 20 de enero, cuando la directora de Ecuación Básica, Lourdes Carmona Aguiñaga, reconoció que al arranque del segundo semestre del año lectivo 2020-2021, un total de 15 escuelas secundarias tenían carencia de algún maestro por asignatura, lo que significan 200 horas a la semana y los motivos para que se presente esta situación, señaló, es por incapacidades médicas o por permisos.

Según explicó la funcionaria, la razón para no cubrir esas bajas es por la complicación que hay, debido a que son “pocas horas y resulta inviable contratar a un maestro por dos o tres horas, lo que obliga a que cada escuela secundaria haga una propuesta de quien puede cubrir esa asignatura entre su mismo personal, siempre y cuando cumpla con el perfil recomendado”.

Reiteró que estos procesos no son “sencillos ni inmediatos”, porque se cuida el perfil para que la asignatura sea cubierta por alguien con conocimientos, por ese motivo “los directores tienen un enorme reto y cuando encuentran la opción se normalizan las actividades académicas de esa materia” porque “no resulta conveniente llamar a un profesor para laborar sólo dos horas a la semana, y por esa razón no las aceptan”.

Es posible que así sea, sólo que en una lista que integran miles de solicitantes, habrá quien acepte trabajar bajo esas condiciones, porque eso le significará puntos a su favor para cuando se presente una vacante mayor.

Aunque “estas situaciones son cotidianas en el quehacer educativo”, dijo Lourdes Carmona, no debería de ser así, teniéndose en cuenta que se perjudica a los adolescentes y jóvenes, que en principio estarán felices de no tener clases, pero conforme pasan los días empieza la zozobra de que puedan reprobar la materia.

En efecto, mientras que desde las oficinas se hace ese tipo de elucubraciones, los alumnos se van retrasando y luego viene aquello que es común en un profesor faltista, que les pida estudiar de tal a cual capítulo para que se pongan al corriente, pero la falta de guía o asesoría en su momento provocará que el aprendizaje y comprensión sea mínimo y por ende la calificación sea de “panzazo”.

ESTÁ LISTO, PERO…

Ha pasado casi un año que se presentó el problema del hackeo al Registro Público de la Propiedad y el Comercio y las actividades están “casi” normales, por lo que pasarán alguna semanas para se pueda hacer la consulta voluntaria a los libros, como fue normal hasta principios de 2020.

El secretario de Gestión Urbanística y Ordenamiento Territorial (Seguot), Armando Roque Cruz, aseguró que “el trabajo se ha normalizado”, al lograrse la digitalización de la información englobada en todos los libros, aunque hay casos en que la tinta “pudiera haber estado más ligera, pero de ser necesario, se utilizará un sistema especial para mejorar la imagen y obtener los datos en los documentos contenidos”.

Como se ha informado con amplitud desde que se dio la intrusión en el sistema de ese organismo, han batallado los agentes inmobiliarios, notarios, abogados y público en general, al suspenderse el suministro de datos necesarios para el trámite de diversos asuntos, lo que causó que los bancos restringieran o suspendieran los créditos afectando principalmente a los intermediarios inmobiliarios, al no poder gestionar la compra-venta de viviendas adaptadas.

También aprovechó la Seguot para retirar las computadoras que había para que los ciudadanos consultaran autónomamente los libros, con el pretexto de que las nuevas normas sanitarias exigen que exista cuidado en el uso del equipo por parte de varias personas, además impuso un pago para quien quiera obtener alguna información, al asegurar que es un gravamen previsto en la ley, aunque nunca se había cobrado.

Mientras que Roque Cruz sostiene que todo está normalizado, él mismo reconoce que continúa suspendido el de las consultas de libros, “porque se quiere evitar que sea un punto de contagio de COVID”, de ahí que se ha estado trabajando con citas y el apoyo de empleados del mismo Registro Público, lo que hace más lenta la atención, pero en descargo apuntó “se está trabajando en la instalación de un sistema para que las consultas puedan hacerse desde una computadora personal, lo cual podría tardar uno o dos meses como máximo”.

El titular de la Seguot se comprometió a que en un término de 48 horas se dará respuesta a la consulta de escrituras y calificación de documentos por inscribir, aunque no será así cuando se trate de registrar un número elevado de viviendas que hacen los desarrolladores, “lo que llega a tardar dos días o más, pero en menores cantidades o trámites unitarios es muy ágil la atención”.

Por la importancia que tiene el Registro Público es de esperarse que ya terminen los problemas y que no se utilicen para aplicar nuevas cargas, porque de seguir en ese tenor puede adelantarse que seguirán las quejas de los sectores involucrados.

FASES ANTITÉTICAS

En tiempos de Carlos Salinas se puso de moda el slogan: “Don Beto, don Beto, ya tenemos carretera”, que decía entusiasmado un muchacho a un hombre mayor, lo que fue motivo de comentarios sarcásticos anti-gobiernistas, que incluían la respuesta de don Beto “y yo qué gano si no tengo coche”. Algo similar les pasa a los taxistas-choferes que sueñan con recibir la concesión, porque ahora que se abre esa posibilidad resulta que varios de los requisitos son difíciles de cumplir, principalmente tener en su poder los gafetes que acrediten que tienen 20 años o más en esta labor. Según la autoridad se pretende que esta vez sí sean auténticos trabajadores del volante los beneficiados, algo que se dice cada vez que se abre el abanico, para ello están a disposición 200 permisos. El asunto es que hubo administraciones que cada vez que se actualizaba un gafete les quitaban el anterior, pero también es difícil que por décadas tengan en su poder algo que ya no es vigente, por lo que insisten que en movilidad amplíen el plazo para la recepción de documentos y que además les entreguen una copia de las citadas acreditaciones. Es un tanto extraño que les pidan demostrar, documentalmente, el tiempo que llevan en esa actividad, porque bastaría con ingresar al sistema computarizado el nombre del interesado para que aparezca todo su historial. De la misma manera que la Secretaría de Finanzas tiene manera de demostrar quien ha pagado o debe impuestos desde que se dio de alta, o que en el Seguro Social alguien pretende hacerse de sus antecedentes en el tiempo que lleva asegurado y sin importar el número de patrones que haya tenido en su vida, el IMSS tiene todo registrado. Entonces para qué pedir lo que se pude obtener en el sistema informático con unos cuantos teclazos.