Con el objeto de apoyar al docente en el mejoramiento de su proceso de enseñanza-aprendizaje, autoridades y expertos educativos subrayan que es esencial el acompañamiento pedagógico a los docentes frente a grupo, por parte del director, del subdirector y del coordinador académico del interior de la escuela y del exterior. Los apoyos serían del supervisor, jefe de enseñanza y del asesor técnico pedagógico, en el caso de las escuelas secundarias; en preescolar y primaria los apoyos pedagógicos tan sólo serían del director y del supervisor. Con la intervención de este personal, el propósito es mejorar la calidad de la educación.

Y bien, ¿en qué medida el acompañamiento pedagógico a los docentes ha mejorado la educación? Los directivos, supervisores y otros apoyos han existido y existen; por eso, la pregunta es: ¿cuáles han sido y son los resultados de su intervención en materia educativa? Habría que reconocer y aceptar, con honestidad, que los resultados son poco relevantes, salvo en casos excepcionales. Si la percepción y los datos no están equivocados, al respecto, ¿qué factores impiden que el acompañamiento pedagógico sea más efectivo? Todos estarán de acuerdo en que la carga administrativa de los directores y supervisores obstaculiza su labor pedagógica, debido a que gran parte de su tiempo se gasta en atender los menesteres burocráticos: diariamente les indican, desde el nivel central del Instituto, que envíen distintos datos de alumnos, maestros y padres de familia, que les solicitan; que manden informes sobre actividades realizadas por las propias escuelas y por indicación de distintas dependencias municipales, estatales y federales. Y, en otro orden de cosas, no pocos directivos han llegado al puesto con la creencia de que ya no tienen responsabilidad pedagógica en los salones de clase y, en tal virtud, dejan solos a los docentes en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Siempre se ha indicado, por ejemplo, que el director es el responsable de la buena conducción de la escuela tanto pedagógica como administrativamente, con el apoyo cercano del supervisor y de los asesores disponibles; sin embargo, lo pedagógico queda relegado ante la pesada burocracia, marginándose, de esta forma, el acompañamiento pedagógico a los docentes. En las últimas décadas, se ha intentado revitalizar el apoyo pedagógico de los directores y supervisores hacia los docentes, supuestamente, a través de una nueva gestión escolar; esto es, una gestión escolar que debe destacar como propósito esencial y como actividad primordial promover en la escuela lo pedagógico, lo académico, el aprendizaje de los alumnos y dejar en segundo término lo administrativo. Pero, en los hechos, la burocracia sigue consumiendo lo académico.

La actual reforma retoma la intención de priorizar lo pedagógico en el quehacer de los directivos escolares, de los supervisores y de los asesores técnicos. Para tal efecto, la Secretaría de Educación está planteando la necesidad de que el personal directivo y de supervisión, bajo un formato y calendario específicos, visite regularmente y acompañe en el salón de clases a los docentes para que juntos (docente y acompañante) dialoguen con el fin de encontrar la mejor forma de planificar las clases, tomando en cuenta la diversidad, las necesidades e intereses de los alumnos; que juntos interpreten y dosifiquen los contenidos de los programas de estudio; que busquen y apliquen técnicas idóneas y estrategias para desarrollar las actividades contenidas en la planeación didáctica con el fin de que los alumnos logren los aprendizajes programados; que juntos observen los avances académicos y detecten dificultades para buscar soluciones sobre la marcha; que ambos diseñen instrumentos de evaluación y mecanismos de retroalimentación; en fin, que el docente y el acompañante (director, subdirector, supervisor, jefe de enseñanza o asesor técnico pedagógico) permanentemente busquen formas de cómo lograr que los alumnos eleven sus aprendizajes a través del acompañamiento pedagógico.