Daniela Perales Bosque

En la última semana, ha sido un tema caótico el regreso de los talibanes a Afganistán y en general todo lo relacionado con el islam. En realidad, mucha de la concepción que tenemos acerca de este grupo religioso, se debe a nuestra ubicación geográfica, pues somos vecinos de los Estados Unidos y siempre se nos ha contado lo peor del grupo musulmán, quizás sólo aquello que al país vecino le ha podido afectar directamente.

La historia del islam es muy interesante, pero ha estado llena de malentendidos y confusiones. El islam es una religión positiva monoteísta que plantea la obediencia a Dios, y los conocimientos revelados fueron otorgados al profeta Mahoma. Su dios es Allah y todas las criaturas dependen de él, pues controla todo lo que sucede en el universo. El islam tiene un sentido cultural como uno de sus elementos más importantes, en el que busca enriquecer a sus creyentes, alentándolos a saber más. Los musulmanes en su origen fueron brillantes e iniciadores de descubrimientos en astronomía, medicina y matemáticas, de los que todos hemos necesitado. Mahoma era considerado un gran líder, no era ostentoso, presumido o manipulador, sino humilde y sus enseñanzas estaban dirigidas a la Ley Islámica “sharia via”, el camino correcto. Promovió la paz y la hermandad. Incluso en el papel de las mujeres, había tradiciones como mantener a las mujeres en casa o no dejarlas salir sin un hombre a la calle, no tanto por discriminar, sino para protegerlas (ubiquemos el tiempo del que estamos hablando). Mahoma incluso insinuó cambios para la mujer y que se pudiera liberar de manera progresiva. El problema, es que las tradiciones y costumbres del lugar, fueron más fuertes y eso no le ha permitido un cambio favorecedor a la mujer.

El islam se empezó a fraccionar en grupos distintos, pues al morir su profeta hubo conflictos acerca de quién debería ser el siguiente líder, por lo que se empezaron a fundar grupos. El islam se divide principalmente en dos, los Sunitas (grupo tradicional, aproximadamente el 90% de la población, que reconoce al profeta Mahoma) y los Chiitas (quienes tienen una interpretación más abierta a los textos islámicos y reconocen como su profeta a Alí, el yerno de Mahoma, constituyen el 10% de la población).

Tiempo después, se formó el grupo terrorista Al Qaeda, una facción extremista sunita y estricta del islamismo. Ellos buscan remitirse a los principios básicos de la fe, pero buscan la “Yihad”, que es la guerra santa, de ahí que hayan existido ataques terroristas, no solamente en Estados Unidos, sino en países como Francia, España y además en mismos países islamistas, sin embargo, este grupo es sólo un porcentaje del islam. Se ha autodenominado al estado islámico como un enemigo en general, pero si nos remitimos al principio, el islam tenía otros principios, muy distintos a lo que se practica ahora. Hay mucha gente que sigue practicando el islam y no necesariamente de la forma radical, han sido sus adecuaciones que no han hecho más que manchar el origen de éste. El mundo ha evolucionado y con esto, los cambios en la sociedad y los roles entre mujer y hombre. En general, la mujer tomó un valor mucho más importante, pero el islam no ha permitido este avance, es por esto que ahora comparamos las sociedades y percibimos a estas mujeres en desventaja total ante el abuso de sus derechos.

La posición actual de los talibanes hace pensar que puede estar todo perdido para este país, pero se necesita mucho apoyo mundial, apoyo de países poderosos y organismos fuertes como la Organización de Las Naciones Unidas. El problema del islam extremista ha sido crear nuevas tendencias desfavorables y en contra de las personas, de su trato. Este no era el origen del islam. No es correcto que se siga fomentando la violación a los derechos humanos y se excusen en creencias antiguas. El mundo se ha tenido que adecuar a nuevas necesidades y es por esto que no se debe permitir el abuso de estos derechos a pesar de las fuertes creencias y tradiciones.

daniela.perales@hotmail.com