El clásico asegura que el acomodo de las calabazas se da conforme avanza el carretón y por más tumbos que registre llegará sin mayores problemas a su destino, de ahí que en el Partido Revolucionario Institucional unos sueñan con quedarse con el comité estatal, otros con repetir en el Congreso, aquellos con ser tomados en cuenta para una postulación y cuatro o cinco miran hacia las cámaras de Senadores y Diputados.

Cada quien se ubica de acuerdo a sus posibilidades y lógicamente, a sus conectes, por lo que parece que no hay movimiento en la sede de López Mateos y Cosío, que todo se desarrolla plácidamente, pero basta con moverle un poco para que surja la efervescencia.

Hay un asunto que trae inquieto a más de uno y es el de las candidaturas a senadores y diputados federales, ya que contrario a lo que sucedía antaño, hoy las “plurinominales” son las que prácticamente todos las quieren y no porque desconfíen de sus capacidades para disputar una de mayoría, sino que las condiciones actuales no son las más favorables.

Para que el PRI recupere espacios requiere tener un comité directivo estatal y los once comités municipales debidamente constituidos y con un trabajo intenso entre la base, algo de lo que ha carecido desde hace varios años. La anterior y actual directiva dedicó su esfuerzo sólo a mantener abierto el partido, por lo que los comités seccionales necesitan ser reagrupados para que vuelvan a ser la columna vertebral, al mismo tiempo que se exija un informe a cada uno de los sectores y organizaciones para conocer qué hacen.

Es un escenario que impulsa a los pretendientes al Congreso de la Unión a buscar un lugar en la representación proporcional y quien se considera que tiene apartado un lugar es el ex gobernador Otto Granados Roldán, quien iría al Senado, lo que de concretarse dejaría en una posición incómoda a la ex alcaldesa Lorena Martínez Rodríguez, que también ha manifestado esa intención.

Como es del conocimiento público son dos fórmulas plurinominales las que se registran. La primera lleva prioridad a la hora de definir quien ocupará el escaño que le corresponde al Estado para que se sume a las dos senadurías de mayoría, por lo que Granados iría en la uno, que para los analistas políticos es casi un hecho en función de su cercanía con el secretario de Educación, Aurelio Nuño y de éste con el Presidente de la República.

En estas condiciones, es posible que Lorena se incline por la diputación federal que le permita mantenerse vigente, que es a final de cuentas su propósito para estar en posibilidades de volver a competir por la gubernatura en 2022.

Ahora bien, hacerse de la diputación no le será fácil ya que un viejo lobo de mar asoma la cabeza. En efecto, Augusto Gómez Villanueva sabe hacer lo necesario para que lo tomen en cuenta y capitaliza su participación en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, de la que fue representante del Poder Ejecutivo Federal por instrucciones del presidente Enrique Peña Nieto, lo que sumado a su dilatada carrera política le permite volver a aspirar.

De la misma manera otros saben que el final está a la vista, por lo que antes de que la barca desaparezca buscan brincar a otra posición. En esta dirección van los delegados federales Mario Antonio Guevara Palomino, del Infonavit, e Isidoro Armendáriz, de la Sedatu, que un día sí y otro también se declaran listos para dirigir el comité estatal, al igual que Roberto Tavarez Medina, la ex diputada Norma Adela Guel Saldívar; José Carlos Lozano Rivera Rio, Miguel Ángel Juárez Frías y Gregorio Zamarripa Delgado, aparte de los que hacen su lucha de manera soterrada en espera de convertirse en el “caballo negro”.

Las razones para que sean tantos los demandantes son porque, además de que les asegura una superficie política, pueden maniobrar para hacerse de una diputación federal o local y hasta de una senaduría, o cargos en el sector público. Quien sabe aprovechar el lugar puede llegar tan lejos como se lo proponga.

Nadie sabe cuándo será la renovación, por lo que lo único seguro es que todos se mantienen en el arrancadero, mirando de cerca los movimientos que hay para en su momento declararse dispuestos a “sacrificarse” por sus correligionarios.

INDICAR EL CAMINO

El salario mínimo ha sido tomado como pretexto por los excursionistas de la política y de aquellos que buscan hacerse de un nombre en la sociedad, por lo que no sólo plantean sino que exigen un aumento sustancial a la mayor brevedad.

Está claro que nadie se opone a que se mejore el nivel de vida de los trabajadores y con mayor razón aquellos que ganan menos, porque de lo que abunda en este país es la desigualdad social, como reflejo del abismo que hay entre el mayor y menor ingreso, sin embargo quienes lo proponen  no son líderes sindicales ni grupos de obreros, sino personajes del medio político que están urgidos de que se les reconozca como los emancipadores de los debilitados económicamente, de ahí que presionan para que se autorice antes de que arranque el registro de precandidatos presidenciales.

De manera paralela dirigentes empresariales sostienen que sí es posible elevar el salario, por lo que piden que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CNSM) tome en cuenta sus planteamientos, aunque es importante tener presente que en dicha comisión hay una representación patronal, lo mismo que del sector obrero y del gobierno, que de manera tripartita determinan a cuánto debe ascender el incremento del siguiente año.

De ser factible acrecentar el ingreso sin que se ponga en riesgo la estabilidad de las empresas, nada mejor que montar la muestra en los negocios que están asociados a ese grupo patronal y ya una vez mostrado el camino que los demás lo transiten. Aunque sea una perogrullada con el ejemplo se ilumina, se instruye, por lo que nada mejor que llevar a la práctica esa idea y no únicamente exigirla a los demás.

Por su parte el dirigente obrero José Alfredo González González volvió a insistir en que llegue a 245 pesos, que es una añeja petición de la filial cetemista “para que pueda cubrir todas las necesidades básicas” de una familia, afirmó.

De lo que nadie escapa y que el propio líder de la FTA mencionó, fue que la inflación pulveriza cualquier aumento salarial, máxime cuando es mayor a la esperada como sucede actualmente, de ahí que otra vez se recurre a pedir un ajuste extraordinario, lo que es el juego de nunca acabar, tal como ocurrió en el sexenio del presidente Miguel de la Madrid en que hubo tres aumentos salariales en un año y que a final de cuentas no solucionaron la situación económica de la familia obrera.

En estas condiciones no existe ninguna fórmula que permita un equilibrio, aunque eso sí, sirve para que salgan los chapulines colorados con el único propósito de llevar agua a su molino, mientras tanto sigue la angustia en los hogares al no lograr que el ingreso alcance para vivir adecuadamente.

EL ÚLTIMO DE LA LISTA

En correlación con lo mencionado en el apartado anterior, al subir el cobro en las casetas de las carreteras federales los transportistas son los que pagan en primera instancia, que luego se refleja en el alza a los fletes y a su vez éste se aplica a los productos que llegan a la mesa. Es una cadena donde el mayor perjudicado es el pueblo, que no tiene otra opción que pagar más caro todo y que muchas veces se presta para el abuso, ya que si la inflación o el alza en las casetas es de 4 o 5% el incremento en alimentos, medicamentos y otros artículos se imponen en 10, 12 y hasta 15%, con lo que materialmente resulta imposible que alcance el ingreso del obrero.